“Es clave pensar el presupuesto 2027, que no pasemos un problema presupuestario como a inicios de este año”, expresó el empresario. Según explicó, la planificación debe contemplar tanto las necesidades de infraestructura del país como los proyectos que ya fueron licitados y actualmente se encuentran en ejecución.
Uno de los principales desafíos, apuntó, continúa siendo el elevado peso de los gastos rígidos dentro de las cuentas públicas. Para Sarubbi, mejorar la eficiencia del gasto permitiría liberar recursos y ampliar el margen disponible para inversión. Además, advirtió sobre la deuda acumulada del Estado con sectores como el farmacéutico y la construcción, que termina afectando el flujo financiero de las empresas y el ritmo de ejecución de los proyectos.
La previsibilidad en los pagos resulta especialmente relevante para las constructoras. Conocer cuándo cobrarán por los trabajos realizados permite organizar el financiamiento, adquirir equipos —muchas veces mediante créditos de largo plazo— y prever la incorporación y capacitación de trabajadores. “Uno no puede capacitar en dos semanas al personal”, sostuvo.
El titular de Cavialpa también planteó avanzar hacia una política de infraestructura de largo plazo, identificando primero los sectores con mayor potencial de crecimiento y definiendo posteriormente las obras necesarias para acompañarlos. Entre las prioridades mencionó inversiones en agua potable, saneamiento y sistemas cloacales, además de infraestructura para salud y educación.
A esto sumó la necesidad de agilizar los procesos de contratación pública, avanzar hacia pliegos más claros y previsibles y fortalecer los mecanismos de iniciativa privada. Según Sarubbi, una de las debilidades del Estado se encuentra en la etapa de preinversión y en la disponibilidad de proyectos preparados, un espacio donde considera que las empresas privadas pueden aportar mayor capacidad de formulación.
Para el empresario, la responsabilidad fiscal debe combinarse con una mejor asignación del gasto, especialmente ante un escenario en el que nuevas compañías extranjeras están llegando al país para competir por proyectos de infraestructura.
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