La empresa transforma residuos de caucho en pisos, ecoparques, pistas deportivas, reductores de velocidad y otros productos destinados tanto a espacios públicos como privados.
La compañía nació hace 12 años en Bolivia y actualmente cuenta con operaciones en ese país, Paraguay y México. Su desembarco local comenzó en 2021, luego de que sus fundadores detectaran una oportunidad comercial tras exportar un primer contenedor de productos a Paraguay y comprobar la respuesta del mercado.
“Más que una sucursal, lo que nosotros trajimos es el modelo de negocio”, explicó a InfoNegocios Ronald Christian González, gerente y socio fundador de Mamut. La empresa fue creada junto con Antonio Laredo y Manuel Laredo, inicialmente a partir de la fabricación de baldosas amortiguantes con caucho reciclado.
El proyecto surgió en Bolivia a partir de un concurso de innovación. Tras ganar el primer puesto en Innova Bolivia, los socios accedieron a capital semilla para adquirir materia prima y, posteriormente, obtuvieron financiamiento de capital de riesgo para incorporar maquinaria.
Hoy, la operación paraguaya cuenta con una fábrica instalada en Lambaré y una cartera de alrededor de 15 productos. Entre los principales se encuentran los ecoparques seguros, superficies y espacios recreativos fabricados con caucho reciclado.
Uno de los primeros proyectos fue desarrollado en Encarnación, donde se utilizaron aproximadamente tres toneladas de caucho reciclado para un ecoparque. Luego llegaron obras en San Lorenzo, Itauguá, Luque y otros puntos del país.
Actualmente, la firma trabaja en uno de sus proyectos de mayor volumen, que contempla el reciclaje de unas 20 toneladas de caucho para un espacio recreativo en la zona de Iguazú. Según González, unas 5.000 personas, principalmente niños, podrían utilizar semanalmente estos espacios.
Del neumático al piso
El modelo de Mamut parte de un residuo que tiene diferentes destinos dentro de la cadena de reciclaje. Aproximadamente el 35% de la materia prima que utiliza la empresa proviene de residuos generados por artesanos recicladores que trabajan con neumáticos y elaboran productos como maceteros, calzados o cinturones.
Mamut compra los residuos que quedan de esos procesos y los incorpora nuevamente a la cadena industrial. A esto se suma el caucho triturado adquirido de otras empresas especializadas.
Actualmente, la fábrica procesa unas 16 toneladas de caucho reciclado por mes, que se convierten en aproximadamente 2.000 m2 de productos. Entre sus soluciones figuran pisos para gimnasios, superficies deportivas, reductores de velocidad, topes de estacionamiento y materiales con aplicaciones acústicas para construcciones.
El uso del caucho también se extiende a sectores poco convencionales. Los topes fabricados por la empresa, por ejemplo, pueden utilizarse para vehículos, pero también para grúas, tractores e incluso aeronaves, de acuerdo con González.
La compañía prepara, además, la instalación de una pista de atletismo elaborada 100% con caucho reciclado de origen local. El proyecto busca demostrar que los residuos generados en el país pueden volver al mercado como insumos para infraestructura deportiva.
El crecimiento de la demanda llevó a Mamut a ampliar su fábrica de Lambaré. La capacidad productiva pasó de 2.000 a 3.000 m² mensuales, mientras que la empresa prevé incorporar nuevas maquinarias hacia finales de octubre para ampliar el portafolio y desarrollar productos en diferentes formatos y espesores.
El sector privado representa actualmente alrededor del 60% de sus ventas, mientras que el sector público concentra el 40%, principalmente mediante proyectos municipales para plazas, parques y otros espacios urbanos.
La operación paraguaya emplea a unas 10 personas de manera directa y genera más de 20 empleos indirectos. En cinco años de actividad, la empresa estima que sus productos ya fueron utilizados por aproximadamente un millón de personas en distintos espacios públicos y privados.
El siguiente desafío apunta a ampliar el universo de residuos que pueden transformarse en productos. Para los próximos dos años, Mamut proyecta incorporar el reciclaje de plásticos y desarrollar materiales a partir de residuos como botellas PET y envases Tetra Pak.
Así, la empresa busca que el concepto de economía circular deje de ser solamente una cuestión ambiental y se convierta también en una oportunidad industrial: tomar un residuo, procesarlo y devolverlo al mercado convertido en infraestructura y nuevos productos.
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