El cuidado de las uñas también forma parte de la salud de los perros, aunque muchas veces pasa desapercibido para sus dueños. Al igual que el pelo, las uñas crecen continuamente y necesitan mantenimiento para evitar molestias. Cuando alcanzan una longitud excesiva, pueden provocar dolor y heridas. Por eso, saber cuándo cortarlas y cómo hacerlo correctamente es importante para su bienestar.
El crecimiento de las uñas es un proceso natural que acompaña a los perros durante toda su vida. Sin embargo, no todos necesitan el mismo cuidado ni la misma frecuencia de corte. Esto depende de su actividad física, edad, genética y, especialmente, de las superficies por las que suelen caminar.
El médico veterinario Diego Dacak explicó en una entrevista con InfoNegocios que, al curvarse o quebrarse, las uñas pueden llegar a clavarse en las almohadillas de las patas y provocar heridas, dolor e infecciones. También pueden tocar el suelo antes de tiempo, ejercer presión sobre los dedos y modificar el apoyo de las patas.
“Las uñas demasiado largas pueden generar incomodidad, cambios en la postura y alteraciones en la marcha. Con el tiempo, algunos perros pueden desarrollar dolor y dificultades para desplazarse”, explicó el especialista.
Otro aspecto que influye es el lugar por donde camina habitualmente el animal. Los perros que pasean sobre cemento o pavimento suelen desgastar sus uñas de manera natural, mientras que aquellos que pasan más tiempo sobre césped, tierra, alfombras o pisos lisos pueden necesitar cortes más frecuentes.
Por esta razón, los perros que viven dentro de casa o realizan poca actividad física requieren controles más seguidos. “También es importante prestar atención a los espolones, esas uñas ubicadas en la parte interna de las patas que generalmente no tocan el suelo y, por lo tanto, no se desgastan de forma natural”, recalcó Dacak.
Después de los paseos, es recomendable limpiar las patas con agua y un producto suave apto para mascotas, retirar restos de tierra o suciedad acumulada entre los dedos y secar bien la zona. Además, conviene revisar periódicamente que no haya heridas, enrojecimiento o inflamación.
“El crecimiento tampoco es igual en todos los animales. La genética, la edad y el metabolismo pueden influir en su desarrollo”. Además, algunas enfermedades pueden provocar cambios en su tamaño y forma. Un ejemplo es la leishmaniosis canina, que puede ocasionar un crecimiento exagerado de las uñas, conocido como onicogrifosis.
¿Cómo cortarlas sin lastimar al perro?
Si el dueño decide realizar el corte en casa, lo primero es contar con un cortaúñas especial para perros y adecuado al tamaño del animal. La recomendación es retirar pequeñas porciones de la punta, sin intentar cortar demasiado de una sola vez.
Hay que tener especial cuidado con la pulpa ungueal, que es la parte interna de la uña donde se encuentran los vasos sanguíneos y las terminaciones nerviosas. En las uñas claras suele ser más fácil identificarla, pero en las oscuras resulta más complicado distinguir hasta dónde se puede cortar.
“Si el propietario no tiene experiencia, mi recomendación es que consulte con su veterinario para aprender la técnica correcta. No debemos forzar al animal ni realizar cortes apresurados”, aconseja el profesional.
En definitiva, revisar las uñas periódicamente es un hábito sencillo que puede evitar molestias y problemas mayores. No se trata solamente de mantener las patas prolijas, sino de ayudar a que los perros caminen cómodamente y puedan realizar sus actividades sin dolor. Un pequeño cuidado que también forma parte de darles una buena calidad de vida.
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