El trabajo, titulado Colorectal Cancer Treatment Delay Thresholds and Metastasis Risk, liderado por Chi M. Nguyen, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana, junto con Todd C. Skaar, fue publicado en julio de 2026 en JAMA Network Open.
Los investigadores revisaron los registros de 11.927 pacientes estadounidenses con cáncer colorrectal no metastásico diagnosticados entre 2017 y 2021. El equipo evaluó cuánto tiempo transcurrió desde el diagnóstico hasta el inicio del tratamiento y comparó ese intervalo con la aparición de metástasis durante los tres años posteriores. En total, el 12,1% de los pacientes desarrolló una enfermedad metastásica en ese período.
El análisis mostró que el riesgo aumentó especialmente entre quienes recibieron cirugía seguida de quimioterapia complementaria. En ese grupo, iniciar el tratamiento entre cuatro y 46 días después del diagnóstico se relacionó con un riesgo de metástasis un 27% mayor que el de quienes comenzaron dentro de los primeros tres días. Cuando la demora alcanzó los 47 días o más, el riesgo aumentó al 55%.
El estudio también encontró diferencias en otros esquemas terapéuticos. Entre los pacientes que recibieron tratamiento neoadyuvante antes de la cirugía, esperar 68 días o más se asoció con un riesgo significativamente mayor de desarrollar metástasis. En cambio, quienes solo se sometieron a cirugía no mostraron un incremento estadísticamente significativo del riesgo, incluso con demoras mucho más prolongadas, lo que evidencia que el efecto del tiempo depende del recorrido terapéutico de cada paciente.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo utilizó herramientas de inteligencia artificial y modelos estadísticos que permitieron identificar los umbrales de tiempo a partir de los cuales el riesgo comenzó a crecer. Los autores señalaron que establecer un único plazo máximo para todos los pacientes podría resultar insuficiente, ya que cada estrategia de tratamiento presenta necesidades diferentes.
Los investigadores sostuvieron que estos hallazgos respaldan la implementación de protocolos diferenciados para acelerar el inicio del tratamiento según las características clínicas de cada caso. Además, remarcaron que una mejor coordinación entre los equipos médicos podría reducir las demoras evitables y contribuir a disminuir la progresión de la enfermedad.
Aunque el estudio se basó en datos de pacientes asegurados en Estados Unidos y no demuestra una relación directa de causa y efecto, los autores consideraron que la evidencia aporta información relevante para mejorar la organización de la atención oncológica. También señalaron que las futuras investigaciones deberán incorporar información clínica más detallada para comprender con mayor precisión cómo influye el tiempo de espera en cada etapa del tratamiento.
En sus conclusiones, el equipo afirmó que garantizar un acceso oportuno al tratamiento del cáncer colorrectal continúa siendo una prioridad basada en la evidencia científica. Los autores indicaron que reducir las demoras podría ayudar a disminuir el riesgo de metástasis en determinados grupos de pacientes y mejorar los resultados clínicos a largo plazo mediante una atención más rápida y coordinada.
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