Con el título Sanidad y Rentabilidad en Confinamientos: Transformando Salud en Ganancia, el conferencista planteó una idea clara: cuidar mejor a los animales no es solo una cuestión técnica, sino una decisión empresarial con impacto directo en los márgenes.
“Vamos a hablar sobre cuáles son los principales desafíos de los bovinos, principalmente en confinamiento, y cuáles son los puntos más críticos que debemos abordar para que se enfermen menos animales y así disminuir costos y aumentar el lucro”, explicó Zambrano en entrevista con InfoNegocios.
Para el especialista, el primer error de muchos establecimientos es trabajar sin registros precisos. Tener la cantidad de cabezas no alcanza. Según sostuvo, también se debe monitorear la mortalidad, el momento en que aparecen enfermedades, la respuesta a tratamientos y la evolución productiva.
“Si no tenemos números en la mano, todo se convierte en empirismo, y el empirismo es muy caro en las propiedades”, afirmó.
En un sistema intensivo como el confinamiento, donde cada jornada impacta en la conversión y la ganancia diaria, esperar al cierre del ciclo para evaluar resultados puede salir caro. Zambrano recomendó trabajar con información diaria y revisiones semanales como máximo.
La lógica es simple: un problema detectado a tiempo puede corregirse; uno descubierto al final ya consumió kilos, alimento y margen.
El segundo eje que remarcó fue el factor humano. Aunque el negocio ganadero incorpora cada vez más tecnología, sostuvo que la detección temprana de animales enfermos todavía depende en gran medida de las personas.
“No existe hoy un robot que identifique al animal enfermo, lo medique y lo trate. Somos 100% dependientes de las personas”, señaló.
Por eso, insistió en la necesidad de equipos entrenados, motivados y con procesos claros. También alertó sobre el costo oculto de la alta rotación laboral: cada salida obliga a contratar, capacitar y volver a montar rutinas operativas, algo especialmente sensible en estructuras intensivas.
Para el negocio, no se trata solo de tener mano de obra, sino de contar con personal que entienda qué mirar, por qué actuar y cómo responder.
Uno de los datos más contundentes de la conferencia fue el impacto de las enfermedades subclínicas, aquellas que no muestran signos evidentes pero afectan el desempeño animal.
Zambrano citó estimaciones de Brasil según las cuales un bovino con neumonía subclínica puede perder alrededor de 100 gramos de ganancia de peso por día. En un ciclo de 120 días, y con una prevalencia del 12% del lote, la pérdida económica se vuelve relevante.
“El productor muchas veces solo observa al final que no hubo buen rendimiento. Pero se pierde más dinero en enfermedades subclínicas que en la propia mortalidad”, aseguró.
El concepto es potente para Paraguay, donde el confinamiento viene ganando espacio como herramienta de terminación y eficiencia. Mejorar la sanidad ya no sería solo una cuestión veterinaria: pasa a formar parte de la estrategia financiera del establecimiento.
Confina Paraguay como vidriera técnica
El brasileño también valoró el formato de Confina Paraguay al reunir especialistas en sanidad, nutrición, mercados y manejo.
“Ese es el éxito de cualquier confinamiento: unir todos los sectores y llegar a un propósito en común, que es la lucratividad del negocio”, resumió.
En momentos en que la ganadería busca producir más kilos con mayor eficiencia, el mensaje dejó una señal concreta para el productor paraguayo: la salud del animal puede ser una de las inversiones más rentables del corral.
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