Sepsis materna: una infección que puede convertirse en una emergencia en pocas horas

(Por LM) La sepsis materna es una complicación grave que puede aparecer durante el embarazo, el parto, el puerperio o después de un aborto, cuando una infección desencadena una respuesta desregulada del organismo y comienza a provocar daño en los propios tejidos y órganos. Según explicó la Dra. Violeta Cuenca Simón Duré, jefa del Programa de Maternidad Segura y Salud Neonatal del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, se trata de una condición que requiere reconocimiento y tratamiento inmediatos.

La especialista señaló que la sepsis puede evolucionar rápidamente debido a que la respuesta inflamatoria altera la circulación sanguínea y puede comprometer el aporte de oxígeno y nutrientes a órganos vitales. En los casos más graves, puede derivar en shock séptico y falla multiorgánica, y poner en riesgo la vida de la madre y del feto o recién nacido.

Infecciones que pueden desencadenarla

Las causas pueden variar de acuerdo con el momento en que aparece la infección. Durante el embarazo o ante un aborto pueden presentarse cuadros como la corioamnionitis, el aborto séptico y las infecciones del tracto urinario.

Durante el parto y el puerperio, entre las posibles fuentes se encuentran la endometritis, las infecciones de heridas quirúrgicas luego de una cesárea o de lesiones perineales, además de casos graves de mastitis o abscesos mamarios.

La Dra. Cuenca Duré también explicó que una infección que origine sepsis no necesariamente tiene que comenzar en el aparato reproductivo. Infecciones como una neumonía o una apendicitis también pueden complicar el embarazo y desencadenar una respuesta sistémica grave.

Fiebre, dolor y cambios en el estado general son señales de alarma

Uno de los principales desafíos es reconocer cuándo una molestia deja de formar parte de una recuperación esperada y requiere atención médica.

Después del parto, fiebre o escalofríos intensos, secreción vaginal o loquios con mal olor o aspecto purulento, dolor abdominal, dificultad para respirar, mareos intensos, confusión, somnolencia extrema, desmayo o una disminución marcada de la cantidad de orina son señales que no deberían minimizarse.

La especialista advirtió que algunos síntomas pueden confundirse con cambios normales del embarazo o del posparto. Durante estas etapas, el organismo atraviesa modificaciones fisiológicas que pueden dificultar la identificación de los primeros signos de una infección.

Por este motivo, ante un deterioro evidente del estado general, la recomendación es buscar atención médica de manera inmediata y no esperar a que los síntomas desaparezcan por sí solos.

Factores que pueden aumentar el riesgo

La posibilidad de desarrollar una infección grave puede verse influenciada por diferentes factores. Entre ellos se encuentran la cesárea, algunos procedimientos obstétricos, la ruptura prolongada de membranas, las infecciones urinarias, la retención de restos placentarios y la hemorragia posparto.

También existen condiciones de salud que pueden aumentar la vulnerabilidad, como la diabetes, la anemia, la obesidad, la desnutrición o enfermedades que comprometan el sistema inmunitario.

A esto se suman factores relacionados con el acceso a los servicios de salud. Los controles prenatales insuficientes y las dificultades geográficas o de transporte pueden generar demoras tanto en la detección de una infección como en el acceso al tratamiento.

El diagnóstico requiere una respuesta rápida

Ante la sospecha de sepsis materna, el equipo médico realiza una evaluación clínica inmediata, que incluye el control de los signos vitales y del estado general de la paciente.

Los estudios de laboratorio, hemocultivos, cultivos de secreciones y, cuando corresponde, ecografías pélvicas u obstétricas pueden contribuir a identificar el origen de la infección y determinar el nivel de compromiso.

El tratamiento debe iniciarse rápidamente y puede incluir antibióticos de amplio espectro, administración de líquidos por vía intravenosa y medidas destinadas a controlar o eliminar el foco infeccioso. Cuando existe shock séptico o compromiso de múltiples órganos, puede ser necesario el ingreso a una unidad de cuidados intensivos.

En Paraguay, el Ministerio de Salud Pública dispone de protocolos de atención para las emergencias obstétricas, entre ellos el Código Rojo Materno Neonatal, orientado a organizar una respuesta rápida ante situaciones que ponen en riesgo la vida de la madre y del recién nacido.

Controles y prevención

La prevención comienza durante el embarazo con la asistencia regular a los controles prenatales. Estos permiten detectar y tratar oportunamente infecciones urinarias, vaginales u otras condiciones que puedan complicarse.

Durante el puerperio, también es importante mantener una adecuada higiene, lavarse las manos antes y después de manipular la zona genital o las mamas y cumplir correctamente las indicaciones médicas. Si se prescribe un tratamiento con antibióticos, debe respetarse la pauta indicada por el profesional y evitar la automedicación.

La familia también cumple un papel importante. Observar cambios repentinos en el comportamiento o en el estado general de la madre puede ayudar a detectar una complicación. Desorientación, debilidad marcada, confusión, dificultad para respirar, fiebre, dolor intenso, secreción con mal olor o ausencia de orina son señales que requieren acudir de inmediato a un servicio de salud.

La sepsis materna puede avanzar en pocas horas. Por eso, reconocer las señales de alarma y buscar atención temprana son dos factores fundamentales para evitar que una infección evolucione hacia una emergencia que comprometa la vida de la madre.



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