La conservación del aguará guazú suma un nuevo hito en el Refugio Faunístico Atinguy de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), donde nacieron dos cachorros de esta especie en cautiverio. Se trata de un macho y una hembra que ya cumplieron dos meses y que actualmente se encuentran bajo el cuidado de veterinarios y cuidadores del refugio.
José Alvarenga, jefe ambiental de la EBY, explicó a InfoNegocios que el trabajo forma parte de los 12 programas ambientales que desarrolla la entidad, entre ellos los relacionados con preservación y biodiversidad, fauna, gerenciamiento ambiental y calidad del agua. En ese marco, Atinguy cumple funciones de conservación, educación, investigación y reproducción de especies autóctonas.
El nacimiento de los nuevos ejemplares llega después de cinco años de intentos por completar exitosamente el proceso reproductivo del aguará guazú. Según Alvarenga, la reproducción no se considera concluida únicamente con el nacimiento de una cría, sino cuando esta logra sobrevivir y avanzar en sus primeras etapas de desarrollo.
“Luego de cinco años de intentos, pudimos lograr la primera reproducción exitosa, con registro científico”, señaló. La experiencia permitió documentar el comportamiento de la especie en cautiverio y generar información que puede contribuir al conocimiento de uno de los principales cánidos de Sudamérica.
Los dos nuevos cachorros fueron sometidos recientemente a controles por parte de sus cuidadores y veterinarios. Las evaluaciones incluyeron controles de peso y observación de su estado general. A los dos meses de vida, ambos presentan buena salud, según informó el responsable ambiental.
Actualmente, el refugio cuenta con siete ejemplares de aguará guazú, incluidos los dos nuevos cachorros. La reproducción bajo cuidado humano forma parte de una estrategia de conservación de largo plazo y, eventualmente, la institución contempla la posibilidad de reintroducir ejemplares de la especie en ambientes naturales.
El trabajo con fauna en Atinguy también incluye antecedentes de reintroducción de otras especies. Alvarenga recordó que el año pasado el refugio realizó por primera vez este proceso con ejemplares de carpincho, ciervo de los pantanos, ñandú y tiríca, abriendo una nueva etapa dentro de las tareas de conservación desarrolladas en el lugar.
El refugio tuvo inicialmente un papel vinculado al rescate de especies durante la construcción de la represa de Yacyretá. Con el paso de los años, esa función evolucionó hacia un esquema que incorpora conservación, educación, investigación y reproducción en cautiverio.
El caso del aguará guazú también pone en evidencia la necesidad de conocer cómo actuar cuando estos animales aparecen en zonas urbanas. Alvarenga recomendó que, ante el encuentro con un ejemplar, la primera medida sea no molestarlo ni intentar acercarse.
El animal puede ingresar a áreas pobladas en busca de alimento y, si se siente amenazado o acorralado, puede reaccionar de manera defensiva. Por ello, la recomendación es mantener la distancia y comunicar el caso a las autoridades, como la Policía Nacional, el 911 o los bomberos voluntarios, para que se pueda coordinar una intervención adecuada.
Con estos dos nuevos ejemplares, Atinguy vuelve a sumar una camada de aguará guazú a su programa de conservación. El objetivo inmediato es garantizar su desarrollo y continuar generando registros científicos que permitan conocer mejor a la especie, mientras que, a futuro, la mirada está puesta en la posibilidad de avanzar hacia su reintroducción en ambientes naturales.
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