Lo que comenzó como una necesidad personal terminó convirtiéndose en un emprendimiento gastronómico que busca abrirse espacio en Ciudad del Este. Ambrosía, propiedad de la nutricionista Liz Domínguez y el ingeniero Guillermo Fernández, nació con el objetivo de ofrecer alimentos sin gluten, sin azúcar y sin lactosa, bajo un concepto de alimentación funcional.
La propuesta apunta a un público que busca opciones saludables sin resignar sabor. Según sus propietarios, Ambrosía es actualmente la primera cafetería de Ciudad del Este que trabaja bajo el concepto “triple cero”: productos sin gluten, sin azúcar y sin lactosa. A esto se suma el enfoque funcional, que implica que los ingredientes utilizados aporten algún beneficio nutricional.
“Queremos marcar la diferencia con los sabores”, explicó Fernández, quien además de su profesión encontró en la cocina una de sus principales pasiones. El concepto también está vinculado al denominado Real Food Movement, que promueve el consumo de alimentos menos procesados y el retorno a prácticas culinarias tradicionales.
En esa línea, el emprendimiento prioriza preparaciones caseras y evita el uso de conservantes, buscando recuperar sabores considerados más auténticos. Cítricos, jengibre, cúrcuma y otras especias forman parte de una propuesta que pretende combinar alimentación saludable con una experiencia gastronómica.
El camino empresarial comenzó en 2022, cuando los propietarios empezaron desde su casa con Kambuchi, una línea de productos saludables. Posteriormente abrieron Ambrosía como tienda de productos, antes de transformarla en cafetería.
La cafetería lleva aproximadamente tres años de trayectoria y, de acuerdo con sus propietarios, el proceso de posicionamiento fue gradual. La estrategia estuvo marcada por el control de los costos y la prudencia financiera, con pequeños saltos de crecimiento en lugar de una expansión acelerada.
“Fuimos bastante austeros con los números y eso nos llevó a estos pequeños saltos”, señaló Fernández.
Ahora, el siguiente paso es la transformación de la cafetería en un café bistró. La nueva propuesta incorpora desayunos, brunch, almuerzos, meriendas y opciones para llevar, ampliando el horario de atención y buscando responder a una demanda que, según los propietarios, fue creciendo entre sus clientes.
El siguiente desafío será extender eventualmente la atención hasta la cena, un segmento que identifican como una oportunidad debido a la escasez de alternativas saludables en Ciudad del Este.
Una carta que se adapta al cliente
La elaboración de la carta parte también de la experiencia profesional de Domínguez como nutricionista. Los platos son estructurados considerando una fuente de proteína, un carbohidrato y vegetales, con porciones controladas.
La selección de productos se complementa con la respuesta de los clientes. La empresa analiza cuáles son los platos con mayor rotación y elimina aquellos que no generan suficiente demanda. La carta se actualiza aproximadamente cada tres meses.
La ubicación fronteriza también obliga a mantener una oferta flexible, considerando el flujo de clientes paraguayos, brasileños y argentinos.
Actualmente, el local dispone de seis mesas y un sector de barra. Más que apostar únicamente por aumentar la capacidad, sus propietarios buscan preservar una experiencia tranquila, donde los clientes puedan comer, trabajar, leer o compartir.
De cara a diciembre, la expectativa no está puesta en crecer a cualquier costo, sino en ganar eficiencia y sostener la calidad. “Lo que más nos interesa es que ustedes se sientan a gusto y disfruten la comida de hoy, y que a diciembre sea la misma”, resumió Domínguez.
Así, Ambrosía encara su próxima etapa con una premisa clara: crecer, pero sin perder el sabor y el concepto que dieron origen al negocio.
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