El embarque totalizó 5.075 kilos y fue realizado por la firma exportadora Misionero SRL, mientras que la importación estuvo a cargo de Tropical Argentina SRL. La operación se concretó tras cumplir con los requisitos fitosanitarios exigidos por el país vecino, incluyendo el seguimiento técnico del cultivo y la verificación del producto previo al envío, lo que permitió habilitar su ingreso al mercado argentino.
Más allá del volumen —aún incipiente— el dato relevante es que Paraguay comienza a posicionarse en un rubro con potencial comercial y demanda sostenida. La exportación forma parte de una estrategia de diversificación productiva que apunta a incorporar nuevos cultivos con valor agregado dentro de la matriz agroexportadora.
El envío corresponde además a la variedad hass, una de las más demandadas en el comercio internacional por su vida poscosecha, calidad y aceptación en supermercados. Esto permite proyectar oportunidades de crecimiento, siempre que el país logre consolidar volumen y continuidad en la oferta.
Desde el punto de vista productivo, el aguacate viene ganando interés entre productores que buscan alternativas rentables y con potencial de mercado. El cultivo presenta buena adaptación en varias zonas del país, especialmente en el norte, donde existen condiciones climáticas favorables para su desarrollo.
Este primer envío también se da en un contexto de mayor consumo regional, lo que impulsa nuevas inversiones en el rubro. La demanda sostenida abre oportunidades tanto para el mercado interno como para exportaciones de menor escala, que pueden crecer gradualmente conforme aumente la superficie cultivada.
Hay que mencionar que, según expertos, el cultivo aún se encuentra en fase de expansión, con superficies comerciales concentradas principalmente en San Pedro y Cordillera. Sin embargo, el interés productivo viene aumentando debido a la rentabilidad potencial y al posicionamiento del aguacate como alimento con valor agregado, lo que fortalece su atractivo comercial.
En ese escenario, la exportación a Argentina funciona como una señal inicial del potencial del rubro. La experiencia permitirá ajustar aspectos logísticos, productivos y sanitarios, con miras a consolidar envíos más frecuentes y mayores volúmenes.
El desafío ahora pasa por escalar la producción, mejorar la organización comercial y garantizar estándares homogéneos de calidad. También será clave el acompañamiento técnico para asegurar rendimientos y continuidad de la oferta, factores determinantes para sostener la presencia en mercados externos.
Con este envío, Paraguay suma un nuevo producto a su portafolio exportador y da un paso en la diversificación del agro. Aunque el volumen todavía es reducido, la operación marca el inicio de un rubro emergente que comienza a ganar espacio dentro del negocio frutihortícola regional y que podría expandirse a medida que crezca la producción local.
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