Aunque durante décadas el aguacate estuvo presente principalmente en patios familiares o pequeñas chacras, en los últimos años comenzó a observarse un cambio hacia plantaciones de mayor escala productiva. La creciente demanda en supermercados, restaurantes y mercados mayoristas está motivando a productores a evaluar el cultivo como una alternativa rentable dentro del agro paraguayo, especialmente en un contexto en el que la diversificación productiva cobra cada vez más importancia.
El ingeniero Francisco Paniagua, del Departamento de Coordinación Técnica de Apoyo a la Producción de Plantas Frutales del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), explicó para InfoNegocios que el aumento del consumo está impulsando el interés por este rubro en diferentes regiones del país.
“El consumo de aguacate ha crecido en Paraguay y eso está motivando a muchos productores a interesarse por el cultivo, ya no solo para consumo familiar, sino también con una visión más comercial”, señaló.
Actualmente se estima que Paraguay cuenta con alrededor de 150 hectáreas de cultivo comercial de aguacate, una superficie todavía incipiente pero que refleja el inicio de una expansión gradual del rubro. Según datos técnicos, el departamento de San Pedro concentra cerca de 70 hectáreas, mientras que Cordillera cuenta con aproximadamente 30 hectáreas, además de otras zonas donde el cultivo también empieza a desarrollarse de forma progresiva.
De acuerdo con Paniagua, el país presenta condiciones favorables para el crecimiento de este frutal en diferentes regiones, tanto por su clima como por las características de los suelos. “Con un buen manejo del cultivo se pueden obtener rendimientos que van entre 30 y 40 toneladas por hectárea, lo que demuestra que existe potencial para desarrollar este rubro en Paraguay”, indicó.
El crecimiento de la demanda también está vinculado a cambios en los hábitos alimenticios. El aguacate se consolidó como un alimento asociado a dietas saludables gracias a su contenido de grasas beneficiosas, vitaminas y antioxidantes. Este posicionamiento impulsó su presencia en supermercados, restaurantes y diferentes propuestas gastronómicas, lo que a su vez genera una mayor demanda dentro del mercado local.
En los últimos años también se observa un mayor interés de productores que buscan incorporar frutales dentro de sus sistemas productivos, ya sea para complementar cultivos tradicionales o para abrir nuevas líneas de negocio. En ese contexto, el aguacate aparece como una opción atractiva por su potencial productivo y por la demanda creciente que registra en el mercado.
Para los productores, este escenario abre oportunidades interesantes de diversificación. Al tratarse de un cultivo perenne, las plantaciones pueden mantenerse productivas durante varios años con un manejo adecuado, lo que permite generar ingresos sostenidos dentro de las fincas y mejorar la estabilidad económica de las unidades productivas.
No obstante, el desarrollo del sector todavía enfrenta algunos desafíos. Entre ellos se encuentran la necesidad de mayor asistencia técnica, la disponibilidad de plantines de calidad y la organización de la cadena comercial para asegurar mercados estables que permitan sostener el crecimiento del cultivo.
“Todavía estamos en una etapa inicial, pero el cultivo tiene buenas perspectivas si se continúa fortaleciendo la producción y el acompañamiento técnico a los productores”, sostuvo Paniagua.
A nivel internacional, el aguacate se consolidó como uno de los cultivos frutícolas más dinámicos del mundo, con países como México, Perú, Chile y Colombia liderando la producción y exportación global. La creciente demanda en mercados internacionales, impulsada por tendencias de alimentación saludable, convirtió a esta fruta en un producto de alto valor dentro del comercio agrícola.
En ese contexto, Paraguay comienza a mirar con mayor atención este rubro. Si bien el país todavía se encuentra en una etapa inicial de desarrollo, especialistas consideran que el cultivo podría seguir expandiéndose en los próximos años, especialmente si se fortalecen los programas de asistencia técnica, se mejora el acceso a material genético de calidad y se consolida la organización de los productores.
Lo que durante décadas fue principalmente un árbol presente en patios familiares hoy empieza a transformarse en una alternativa productiva con potencial para generar ingresos y abrir nuevas oportunidades económicas en el campo paraguayo.
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