Según el último boletín de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), la industria procesó 204.071 toneladas de soja más que en la primera mitad de 2025. Al sumar canola, girasol y otros granos, la molienda total llegó a 1.884.667 toneladas, con una expansión del 12,2%.
Solo en junio, las plantas industriales agregaron valor a 367.032 toneladas de soja, alrededor de 59.000 toneladas más que en el mismo mes del año pasado. Por su parte, el procesamiento acumulado de otros granos alcanzó 31.678 toneladas, un aumento cercano al 4%.
El mayor nivel de actividad permitió que la utilización de la capacidad instalada alcanzara el 78% al cierre de junio, tres puntos porcentuales por encima del registro de mayo. El porcentaje se mantuvo, sin embargo, en el mismo nivel observado durante el primer semestre de 2025, debido a que también aumentó la capacidad de procesamiento del sector.
Las industrias asociadas a Cappro cuentan actualmente con una capacidad instalada de 14.730 toneladas por día. Pese al crecimiento de la molienda, todavía existe margen para elevar el aprovechamiento de las plantas durante la segunda mitad del año y reducir la brecha de capacidad ociosa.
Complejo soja aporta el 46% de las divisas exportadoras
El buen desempeño de la cosecha y de la industrialización también se trasladó al comercio exterior. Las exportaciones de soja y sus derivados generaron US$ 2.983,44 millones entre enero y junio, aproximadamente US$ 900 millones más que en el mismo periodo de 2025.
Con este resultado, el complejo soja representó el 46% de las divisas generadas por todas las exportaciones del país, ocho puntos porcentuales más que un año atrás. El crecimiento estuvo impulsado por una mayor disponibilidad de granos y productos procesados, además de una recuperación de los precios internacionales, principalmente del aceite de soja.
Dentro de esta cadena, las exportaciones de aceite, harina y cascarilla aportaron US$ 709,63 millones, un incremento interanual del 21%. Los productos industrializados concentraron el 24% de los ingresos del complejo sojero, cuatro puntos porcentuales menos que en 2025, debido al fuerte aumento de los envíos de soja en estado natural, habituales después de la cosecha.
En el caso del aceite, el volumen exportado aumentó 4%, mientras que los ingresos generados crecieron 22%, favorecidos por la mejora de los precios internacionales. La mayor industrialización también incrementó la disponibilidad de harina y cascarilla para actividades como la producción ganadera, la industria alimentaria y la elaboración de biocombustibles.
La campaña sojera 2025/2026 alcanzaría una producción de 12,18 millones de toneladas, sobre una superficie sembrada de 3,63 millones de hectáreas y un rendimiento promedio de 3,36 toneladas por hectárea. Ante este escenario, Cappro planteó la necesidad de impulsar una política industrial de largo plazo que mejore la competitividad, otorgue previsibilidad a las inversiones y favorezca una mayor transformación local de la materia prima.
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