¿Cuál fue el primer desafío que encontró al convertirse en CEO?
Cuando empecé a asumir ese rol, la empresa era muy pequeña, por lo que tanto yo como cada integrante del equipo hacíamos un poco de todo: diseñar producto, revisar planos, armar el plan de marketing, revisar modelos financieros, contratos, etc. El mayor desafío fue cuando la empresa empezó a crecer. Allí tuve que aprender a soltar, delegar, confiar e ir formando equipos. Lo difícil no era solo distribuir tareas, sino evitar que el crecimiento cambiara el espíritu que siempre quise compartir: la cercanía con la gente, la transparencia y el trabajo en equipo, que son los valores que nos importan. Estoy convencido de que escalar una empresa no significa volverse distante, sino multiplicar esa cultura a través de las personas que te rodean.
¿Qué es fundamental para liderar un equipo?
Para mí, liderar es generar motivación y mostrar una visión clara de hacia dónde vamos. Pero tan importante como eso es dar espacio. Cada persona del equipo, en la función que le toca, tiene que sentir que sus decisiones importan, que no es una pieza intercambiable, sino un actor clave. Cuando alguien siente que tiene autonomía y que su trabajo tiene impacto real, da lo mejor de sí. Mi rol como líder es crear ese entorno.
¿Qué es lo primordial para mantener a un equipo motivado?
Creo que es una combinación de factores: obviamente, la compensación económica que le permita a la gente trabajar tranquila es muy importante, pero la motivación genuina no se compra solo con salarios: se construye con propósito. La gente necesita entender por qué hace lo que hace, ver el impacto de su trabajo y sentir que la empresa le da un lugar para crecer. También creo mucho en el reconocimiento cotidiano, en celebrar los logros, en que el día a día sea algo que disfruten. Un equipo que disfruta lo que hace es imbatible.
¿Cuál es la filosofía de trabajo que le gustaría transmitir?
Transparencia, esfuerzo y trabajo en equipo, pero, sobre todo, disfrutar genuinamente de lo que hacemos. En Altius buscamos que cada persona encuentre un espacio para desarrollarse, no solo para cumplir una función. Cuando alguien crece dentro de la empresa, la empresa crece con esa persona. Esa es la filosofía que intento vivir y contagiar todos los días.
¿Cuál debe ser el enfoque en una estrategia comercial y qué se debe evitar?
El foco tiene que estar siempre en el cliente y en el valor real que le generás. En el sector inmobiliario, donde las decisiones son de gran impacto para las familias y los inversores, la confianza es fundamental. Hay que ser consistente, auténtico y pensar en relaciones de largo plazo, no en transacciones aisladas. Nos encanta que nos vuelvan a comprar clientes de proyectos anteriores (que, por suerte, es lo que nos sucede habitualmente). Lo que hay que evitar es el cortoplacismo: sacrificar reputación por un negocio puntual es el error más costoso que puede cometer una empresa.
¿Cuál considera que es su mayor fortaleza y debilidad?
Creo que mi fortaleza es la vinculación con la gente: equipo, clientes, inversores y proveedores. Disfruto genuinamente generar vínculos y espacios de relacionamiento agradables. Creo que eso construye mucho más de lo que se ve a simple vista. En cuanto a mi debilidad, soy honesto: las situaciones conflictivas me cuestan, las sufro. También soy algo desordenado. Por eso me gusta rodearme de gente ordenada y metódica: aprendí que un buen equipo también existe para compensar tus propias limitaciones.
¿Cómo describiría la situación actual de su rubro?
El sector inmobiliario en Paraguay, y particularmente en Asunción, está en un momento muy dinámico, inédito en la historia de la ciudad. Está sucediendo algo que tarde o temprano tenía que ocurrir: la densificación. Todavía es una capital muy poco densa en relación con casi toda Latinoamérica. La ciudad está creciendo, hay demanda genuina de vivienda y de espacios de calidad, y Paraguay se está consolidando como un destino cada vez más atractivo para la inversión regional e internacional. Los desafíos están en la profesionalización del sector, en la transparencia y en adaptarse a un cliente cada vez más informado y exigente. En Altius lo vemos como una oportunidad enorme para quienes hacen las cosas bien. Creo que somos una gran respuesta para esta nueva exigencia del mercado, que hace cinco años casi no existía.
¿Cómo se relaciona con la IA y cómo cree que impactará en su rubro?
Hasta hace poco no terminaba de animarme a usarla por desconocimiento. Una vez que descubrí las nuevas herramientas, sobre todo de Claude, no dejo de utilizarla para analizar negocios, listas de precios, etc. Creo que es una herramienta extraordinaria para quienes la usan con criterio. En el sector inmobiliario va a transformar muchas cosas: la forma de mostrar propiedades, de analizar mercados y de personalizar la experiencia del cliente. De todas formas, hay algo que la IA no va a reemplazar fácilmente, y es la confianza que se construye entre personas. En un negocio donde alguien te confía una decisión de vida, el factor humano sigue siendo irreemplazable. La IA nos va a hacer más eficientes; la relación nos va a seguir diferenciando.
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