“El fútbol sudamericano atraviesa el mejor momento de su historia”, afirmó Domínguez al analizar el presente del continente. Según explicó, la Confederación consolidó un proceso de transformación integral que elevó la competitividad y amplió el alcance internacional de sus torneos, fortaleciendo la imagen de Sudamérica dentro del escenario mundial.
El dirigente también destacó la construcción de una visión compartida entre todos los actores del fútbol. “Hoy logramos integrar a clubes, asociaciones, jugadores, hinchas, sponsors y medios en un mismo ecosistema”, sostuvo. Este alineamiento, aseguró, permitió profesionalizar la gestión y sostener un crecimiento ordenado en toda la estructura.
En ese sentido, Domínguez remarcó que el objetivo central apunta a seguir elevando el nivel dentro del campo de juego. “El desafío ahora pasa por mejorar la calidad de la competencia. Queremos un fútbol cada vez más exigente y atractivo”, señaló, al proyectar el futuro del continente.
Uno de los pilares de su gestión se centra en el crecimiento económico. Domínguez explicó que la Conmebol cuadruplicó la inversión en la última década, con una reinversión que supera los US$ 2.500 millones en torneos de clubes desde 2016. Este impulso financiero fortaleció a las instituciones y elevó el nivel competitivo de las competiciones.
“El modelo que construimos es un círculo virtuoso”, aseguró. El presidente detalló que el aumento de ingresos comerciales y audiovisuales permite reinvertir en el fútbol, generando mejores torneos y mayor atractivo global, lo que a su vez vuelve a incrementar los recursos disponibles.
El crecimiento también se refleja en los premios económicos. La Conmebol anunció que el campeón de la Copa Libertadores 2026 recibirá US$ 25 millones, mientras que la Copa Sudamericana entregará US$ 10 millones a su ganador. Además, los incentivos por rendimiento deportivo aumentaron significativamente, lo que eleva la competitividad en cada partido.
“Queremos premiar el mérito deportivo en todas las etapas”, explicó Domínguez. Incluso, señaló que el campeón de la Libertadores podría superar los US$ 40 millones en ingresos totales, consolidando un esquema que recompensa el rendimiento sostenido.
En materia institucional, el presidente destacó avances en transparencia y gobernanza. “Trabajamos para ordenar el fútbol sudamericano y generar confianza”, afirmó. En ese marco, subrayó la importancia de garantizar el cumplimiento de contratos y proteger los derechos de los jugadores, promoviendo una cultura de responsabilidad financiera.
La lucha contra la violencia también ocupa un lugar central en su agenda. “El fútbol debe ser un espacio de respeto y convivencia”, sostuvo, al reiterar la política de tolerancia cero frente al racismo, la discriminación y cualquier tipo de violencia dentro y fuera de los estadios.
Finalmente, Domínguez confirmó que la final de la Copa Libertadores 2026 se disputará en Montevideo, una sede con tradición futbolística que volverá a ubicar al continente en el centro de la escena mundial. Con esta decisión, la Conmebol busca consolidar el crecimiento de sus competiciones y proyectar una imagen cada vez más fuerte del fútbol sudamericano.
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