El complejo se ubica en un punto privilegiado de la costanera hernandariense y ofrece una vista panorámica del entorno natural. Junto al predio deportivo funciona además Lagoon Bar, un resto bar inaugurado recientemente que complementa la experiencia de quienes visitan el lugar. Según explicó Monzón, ambos emprendimientos se articulan para generar un espacio de encuentro que combine deporte y entretenimiento.
El empresario afirmó que el tenis de playa experimenta un crecimiento sostenido en la región. “Hoy Hernandarias es el epicentro del beach tennis en Paraguay”, aseguró. Actualmente, la ciudad cuenta con un circuito local que reúne a nueve complejos con canchas de arena, lo que permitió organizar el campeonato de beach tennis más grande del país.
El protagonismo de la ciudad también se refleja en el nivel competitivo de sus jugadores. Monzón señaló que cerca del 90% de los atletas que representan a Paraguay en esta disciplina provienen de Hernandarias. Incluso, el profesor del complejo Maresía figura entre los campeones recientes de torneos disputados en Asunción, lo que evidencia el alto nivel deportivo que alcanzan los jugadores locales.
El crecimiento del beach tennis también responde a sus beneficios físicos. El deporte se juega sobre arena y exige un esfuerzo constante, lo que fortalece el sistema cardiovascular y mejora la resistencia. “La gente opta mucho por este deporte por la cuestión de la salud. Se suda muchísimo y el estado físico mejora notablemente”, explicó Monzón, quien además practica tenis y pádel.
En términos de reglas, el tenis de playa mantiene el mismo sistema de puntuación que el tenis tradicional, aunque introduce una diferencia clave: la pelota no puede tocar el suelo. El juego se desarrolla completamente en el aire, similar al vóley, lo que aumenta la intensidad del partido. Habitualmente se disputa en duplas —masculinas, femeninas o mixtas— debido a las dimensiones de la cancha.
El equipamiento también presenta particularidades. Las paletas se asemejan a las de pádel, aunque resultan más rígidas y livianas. Su precio varía ampliamente según la marca y las características técnicas, con modelos que pueden costar desde G. 400.000 hasta cerca de G. 4 millones. Más allá de la paleta, el deporte solo requiere ropa cómoda para facilitar el movimiento sobre la arena.
Otro aspecto que impulsa el crecimiento de la disciplina es su atractivo visual y social. Monzón explicó que el deporte convoca a personas de distintas edades y niveles de preparación física, desde jóvenes deportistas hasta adultos mayores que buscan una actividad recreativa. Además, la dinámica del juego y el entorno de playa generan un ambiente distendido que atrae cada vez a más participantes.
El complejo Maresía también recibe jugadores de varias ciudades del Alto Paraná y zonas cercanas, como Ciudad del Este, Minga Guazú y Presidente Franco, e incluso visitantes de otras localidades del país. Monzón considera que la ubicación y la vista del lugar se convierten en un factor diferencial que motiva a los deportistas a desplazarse hasta Hernandarias.
De cara al futuro, el empresario sostiene que el crecimiento del beach tennis continuará en ascenso. A nivel internacional, Brasil e Italia dominan la escena competitiva, pero el rápido desarrollo de la disciplina abre la posibilidad de que en el futuro alcance mayor reconocimiento global e incluso aspire a formar parte del programa olímpico. Mientras tanto, en Hernandarias el deporte ya se consolida como una tendencia en expansión.
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