En entrevista con InfoNegocios, Palacios explicó que Paraguay ya cuenta con estimaciones concretas sobre el impacto económico generado por iniciativas como los Juegos Panamericanos Junior ASU 2025 y el Rally del Paraguay. “Estamos hablando de un impacto económico superior a US$ 635 millones, con un componente especialmente fuerte en Itapúa”, afirmó.
El referente detalló que ese movimiento se refleja en rubros como hotelería, gastronomía, transporte, servicios, empleo temporal y posicionamiento internacional. Sin embargo, el efecto real no se limita a los números: “El impacto real va mucho más allá del dinero: los grandes eventos dejan capacidades instaladas, conocimiento y una cultura deportiva que se sostiene en el tiempo”.
En esa línea, Palacios sostuvo que el legado más importante aparece en el cambio de hábitos sociales. Citó como ejemplo lo ocurrido tras los Juegos Odesur 2022, cuando se incrementó la participación de niños y jóvenes en actividades deportivas organizadas por la Secretaría Nacional de Deportes. “Tras los Juegos aumentó de manera significativa la cantidad de niños y jóvenes inscriptos en clases deportivas de la SND, especialmente en natación, gimnasia y atletismo”, señaló.
Según explicó, este tipo de eventos amplía la visión tradicional del deporte en Paraguay, históricamente concentrada en el fútbol. “Los eventos amplían el imaginario deportivo, muestran nuevas disciplinas y generan aspiraciones distintas. Ese es un legado silencioso, pero muy poderoso”, remarcó.
Al comparar Odesur 2022 con el Rally del Paraguay, Palacios identificó un punto común: la comunicación estratégica desde el inicio. En el caso del Rally, afirmó que el trabajo se centró en fortalecer a las comunidades locales, especialmente en Itapúa. “Desarrollamos un trabajo muy cercano con las comunidades locales, fortaleciendo específicamente a las Secretarías de Comunicación de los 30 distritos de Itapúa”, expresó.
Para lograrlo, se impulsaron talleres y capacitaciones que permitieron a cada municipio producir contenido propio y contar su identidad al mundo. “Brindamos herramientas prácticas para que cada municipio pudiera generar sus propios contenidos, contar sus historias y aprovechar la visibilidad internacional del evento”, explicó Palacios, quien sostuvo que la comunicación se convirtió en una herramienta de desarrollo territorial.
En el caso de Odesur, recordó que el escenario mediático comenzó con dudas y escepticismo. “Al comienzo había mucho escepticismo. Algunos periodistas sostenían que los Juegos no llegarían a realizarse y varios ni siquiera se acreditaron”, relató. Frente a ese panorama, el equipo organizador implementó una estrategia directa: “Puertas abiertas, transparencia total y vocerías claras”.
Ese enfoque, según Palacios, cambió por completo la relación con la prensa. “Cuando los Juegos comenzaron y el país vivía un clima de entusiasmo histórico, los mismos medios que habían descartado la cobertura terminaron prácticamente instalándose en los parques deportivos”, comentó, al tiempo de destacar que incluso debieron reorganizar espacios por la alta demanda de cobertura.
Durante su exposición en COP EXPO, el representante presentó cinco pilares para capitalizar un evento deportivo, aunque tres son los decisivos: comunicación constante; transparencia e inmediatez; y vocerías claras. “Los medios necesitan hablar con referentes, no solo leer comunicados”, sostuvo.
Además, resaltó que el entusiasmo colectivo cumple un rol determinante en el éxito de este tipo de iniciativas. “El entusiasmo no se finge, se contagia. En Odesur vimos cómo la cuenta regresiva, el famoso pirí, los atletas y la Tiríka generaron sentido de pertenencia”, afirmó, comparándolo con el clima social que empieza a consolidarse alrededor del Rally del Paraguay.
A modo de cierre, Palacios dejó un mensaje tanto para el sector público como para el privado: la comunicación debe ocupar un lugar central en la planificación. “La comunicación no puede ser un área secundaria. Necesita autoridad, libertad operativa y respaldo institucional”, aseguró. Y concluyó: “Los grandes eventos deportivos no son un gasto: bien gestionados, son una inversión con retorno múltiple y legado duradero”.
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