La construcción acelera en Alto Paraná, pero el sector advierte sobre fuga de trabajadores y déficit de capacitación

El sector de la construcción y el desarrollo inmobiliario en Alto Paraná atraviesa un momento de intensa expansión, impulsado por la demanda de nuevas torres residenciales, corporativas y naves industriales en Ciudad del Este y sus alrededores. Para comprender cabalmente este engranaje y radiografiar con precisión la realidad regional, las perspectivas del sector privado y gremial —aportadas por Marcelo Ohara, vicepresidente de la Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (Capaco) se contrastan permanentemente con los indicadores macroeconómicos y de formalización de los organismos de control del Estado.

Un sector en auge presionado por la fuga de talentos y el intrusismo

En el terreno operativo, la actividad edificadora muestra una sangría directa hacia el país vecino. A criterio de Marcelo Ohara, el sector “está en auge, pero tenemos algunos inconvenientes: nuestros oficiales, maestros de obra y medios de cuchara se están yendo a Foz o a Brasil porque la paga es mayor”.

A esta fuga de mano de obra calificada se suma una distorsión en los centros urbanos. Ohara advirtió sobre la presencia de profesionales y no profesionales que se hacen pasar por arquitectos, principalmente en el centro de Ciudad del Este. “No contamos con elementos concretos para poder penalizar a estas personas”, añadió.

La falta de capacitación no se limita al casco grueso de la obra, sino que impacta de manera transversal en los acabados y en las instalaciones técnicas complejas. En sintonía con las evaluaciones del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) sobre la radicación de inversiones, el vicepresidente de Capaco señaló que “nuestros profesionales, especialmente los que se encargan de la mano de obra, no están preparados”.

Esto genera retrasos operativos en áreas críticas donde se requiere precisión. “En otros sectores productivos que afectan al sector estamos con problemas para contar con personal especializado en partes específicas, como la eléctrica, la sanitaria y la estética en general”, explicó.

Informalidad y la paradoja de la seguridad social

En el plano institucional y de las cargas sociales, el sistema actual refleja un profundo desencuentro entre las exigencias formales y la realidad operativa de los obreros.

Al abordar la cobertura previsional, Ohara reveló que en el IPS es mínima la cantidad de trabajadores formalizados. “Hay un déficit muy grande porque los propios obreros no quieren estar en IPS por elección propia, debido a la inacción de su sistema”.

Como consecuencia de este descontento, agregó que “la parte patronal y obrera llegan a un acuerdo para no poner IPS e incluso facturar directamente como trabajo independiente”.

Para el representante de Capaco, la solución requiere un replanteamiento integral que involucre tanto al sector privado como al Estado, evitando caer en respuestas ineficientes que terminen saturando la capacidad de respuesta de las empresas.

Al calificar la situación como “un problema delicado, con culpa compartida entre el sector privado y el público”, Ohara advirtió que esta realidad “afecta mucho a la mano de obra que tiene que sostener el sector, que realmente se encuentra con una demanda que no puede cumplir con eficiencia”.

Según explicó, el problema se manifiesta “por un lado, con un trabajo de nivel bajo como respuesta a un Gobierno que no responde a las necesidades de mejora y, en el medio, con diferentes empresas que intentan responder con lo que tienen a disposición”.

En este escenario, la industria de la construcción en Alto Paraná cuenta con una base de expansión impulsada por la inversión privada, pero su consolidación futura dependerá de que la infraestructura, la formalización institucional y la formación del talento humano acompañen el ritmo del desarrollo bajo una visión territorial integrada.

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