En entrevista con InfoNegocios, Marco Panciotto, presidente de Appec, explicó que recientemente se registró el salto de una cepa de fiebre aftosa desde África hacia Asia, un hecho que evidencia que la enfermedad está lejos de ser erradicada a nivel global. “Esto demuestra que la aftosa sigue siendo un riesgo muy grande y que el virus continúa mutando”, señaló, al advertir que incluso existen variantes contra las cuales Paraguay actualmente no vacuna.
Panciotto destacó que el país cuenta con un sistema de vacunación sólido, sostenido con el esfuerzo de los productores, que permite reaccionar con rapidez ante cambios en el escenario sanitario. Según indicó, este esquema protege contra las cepas regionales más relevantes y puede adaptarse en caso de que sea necesario incorporar nuevas variantes del virus.
Desde Appec remarcaron que Paraguay mantiene un estatus sanitario reconocido internacionalmente, construido a lo largo de años de trabajo coordinado entre el sector público y privado. La vacunación ha sido una herramienta central para garantizar la estabilidad del sistema productivo y la continuidad del comercio exterior, factores determinantes para el crecimiento del sector cárnico.
En ese sentido, el gremio subrayó que los principales mercados de Paraguay no condicionan el acceso a la eliminación de la vacunación, lo que refuerza la validez del modelo sanitario vigente y la necesidad de sostener estrategias que prioricen la previsibilidad y la seguridad sanitaria.
Panciotto también advirtió sobre las consecuencias económicas que tendría un eventual brote de fiebre aftosa. Explicó que, ante un escenario de este tipo, se activarían protocolos de emergencia con fuerte impacto en la producción y el comercio. “Inmediatamente se suspende la exportación y caen todos los precios”, alertó, al señalar que la situación implicaría aislar zonas productivas e incluso el sacrificio de animales para contener la enfermedad.
El titular de Appec añadió que el impacto no solo sería sanitario, sino también económico y comercial, con efectos directos sobre toda la cadena cárnica. Un brote podría comprometer el acceso a los mercados internacionales y generar pérdidas que alcanzarían cientos o miles de millones de dólares, además de afectar la confianza de los compradores externos.
El referente recordó, además, que la fiebre aftosa es una enfermedad transfronteriza, altamente contagiosa y con fuerte impacto económico, por lo que abandonar la vacunación implicaría asumir un riesgo innecesario. También mencionó que, a nivel regional, el último brote reportado fue en Colombia en 2018 y que existen países cuya situación sanitaria no está completamente clara, lo que refuerza la necesidad de mantener sistemas de vigilancia activos.
Desde Appec insistieron en que el esquema actual de articulación público-privada constituye un pilar fundamental de la sanidad animal del Paraguay. Mantener la vacunación, fortalecer la bioseguridad y sostener la vigilancia epidemiológica son elementos considerados claves para preservar el estatus sanitario y proyectar el desarrollo del sector.
Con este contexto, el sector cárnico paraguayo apunta a consolidar su posicionamiento internacional sin asumir riesgos innecesarios. Para Appec, la prioridad debe ser sostener la estrategia sanitaria vigente, garantizar la previsibilidad del sistema productivo y proteger uno de los principales motores de exportación del país.
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