La nueva unidad, que entró en funcionamiento en enero, implicó una inversión superior a R$ 5 millones y tiene capacidad para albergar 100 reproductores de alto valor genético. Desde esta central se distribuirán dosis de semen de líneas especializadas destinadas a mejorar la eficiencia productiva en granjas de todo el país.
Para Delia Núñez Perito, gerente de la Asociación de Criadores de Cerdos del Paraguay (ACCP), la llegada de este tipo de tecnología representa un paso importante para consolidar el crecimiento que viene experimentando el sector en los últimos años.
“Para el sector realmente es muy importante la introducción de genética de alto nivel, porque necesitamos producir más y mejorar nuestra productividad”, afirmó en comunicación con nuestro medio.
Según explicó, el mejoramiento genético permite optimizar variables clave dentro de la producción porcina intensiva, como la cantidad de lechones por camada, el peso final de los animales y la eficiencia en la conversión alimenticia.
“La producción porcina es muy intensiva y lo que se busca con estas líneas genéticas es lograr una mayor cantidad de lechones y mayor peso; es decir, mejorar todo el desempeño productivo”, señaló.
Hasta hace pocos años, muchos productores paraguayos debían importar genética desde Brasil u otros mercados de la región para mejorar sus planteles. La instalación de una base operativa de una empresa internacional dedicada exclusivamente al mejoramiento genético permite ahora acceder a estas tecnologías de forma más rápida y segura.
“Muchos productores grandes importaban genética del exterior. Ahora vamos a tener en Paraguay una representación de una empresa internacional dedicada exclusivamente a la genética, lo que pone estas herramientas a disposición del productor paraguayo”, explicó Núñez.
La elección de Alto Paraná como sede de la nueva central no fue casual. La región presenta condiciones productivas y logísticas favorables, además de una fuerte presencia de granjas tecnificadas y disponibilidad de insumos estratégicos como granos para la alimentación animal.
El director de Negocios y Marketing de Topigs Norsvin, Adauto Canedo, señaló que la inversión forma parte de la estrategia de expansión de la empresa en el Cono Sur, con el objetivo de atender directamente al mercado paraguayo con altos estándares de bioseguridad.
“Paraguay atraviesa una fase de transformación y las nuevas granjas ya nacen con un nivel de tecnología comparable al de los mejores proyectos globales”, afirmó.
La incorporación de genética de alto nivel llega en un momento de fuerte crecimiento para la porcicultura paraguaya. De acuerdo con datos de la ACCP, las exportaciones pasaron de 5.000 toneladas anuales hasta 2022 a 8.000 toneladas en 2023, alcanzando 13.000 toneladas en 2024, lo que representa un incremento superior al 100% en apenas dos años.
Este dinamismo responde a la combinación de nuevos mercados, mejoras sanitarias y mayores inversiones en infraestructura productiva.
“El sector porcino está creciendo y este tipo de inversiones demuestra que hay empresas apostando fuerte por Paraguay”, señaló Núñez.
Las proyecciones del gremio indican que en los próximos cinco años el país podría aumentar significativamente su participación en el comercio internacional de carne porcina.
Actualmente, cerca del 15% de la producción nacional se destina a la exportación, pero el objetivo es que esa proporción alcance alrededor del 65% en el mediano plazo, impulsada por nuevas industrias, mayor capacidad productiva y mejoras tecnológicas.
El crecimiento de la porcicultura también genera un efecto multiplicador en la economía rural, al impulsar actividades vinculadas como la producción de alimentos balanceados, transporte, servicios veterinarios, logística y empleo en las granjas.
“Cuando el sector empieza a crecer, se generan muchos puestos de trabajo directos e indirectos en toda la cadena”, explicó la gerente de la ACCP.
Además, destacó que las granjas porcinas modernas operan bajo estrictos protocolos sanitarios y de bioseguridad, lo que permite desarrollar la actividad de manera eficiente y sostenible.
“Hoy las granjas trabajan con tecnología de punta y estándares de bioseguridad muy altos. Son sistemas productivos industrializados que generan oportunidades y desarrollo en las comunidades”, concluyó.
Con la incorporación de genética internacional y el aumento de inversiones en producción, la porcicultura paraguaya se posiciona como uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento dentro del complejo de proteínas animales del país.
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