Sector ovino y porcino tienen nuevas autoridades con un mismo objetivo: incrementar producción

(Por SR) Con el final del primer trimestre de este año a las puertas, la producción pecuaria local se encuentra en una etapa de reestructuración y crecimiento, enfrentando nuevos desafíos y oportunidades en los sectores porcino y ovino. Recientemente, la Asociación Paraguaya de Productores de Cerdos (APPC) y la Asociación Paraguaya de Criadores de Ovinos (APCO) realizaron sus respectivas asambleas, en las que renovaron sus autoridades y delinearon estrategias para fortalecer la industria.

En la APPC, Enzo Mannarini fue reelegido como presidente, reafirmando la confianza del gremio en su gestión. En esta nueva etapa, uno de los principales objetivos es la modificación de los estatutos para extender el período de los cargos directivos, que actualmente se eligen anualmente.

Durante la asamblea también se abordaron temas como la lucha contra la corrupción, el acceso a vientres productivos de calidad y la implementación de un seguro porcino en colaboración con Senacsa. Además, se propuso la ampliación de mataderos municipales locales y la adopción de nuevos sistemas ambientales en conjunto con Mades.

Uno de los mayores desafíos para los productores sigue siendo el acceso al financiamiento. Según manifestó el presidente reelecto, la APPC está en negociaciones con un banco del sector privado para desarrollar un producto financiero que se ajuste al ciclo porcino y garantice seguridad tanto para los productores como para las entidades bancarias.

En cuanto a la exportación, el gremio busca consolidar el mercado taiwanés y aumentar la capacidad productiva con la incorporación de 5.000 vientres productivos en los próximos tres años. Sobre las especulaciones de un nuevo destino para la carne porcina, Mannarini señaló que no tiene información de que se haya concretado nada recientemente, pero confirmó que Singapur realizará una auditoría en 2025, lo que podría abrir nuevos mercados.

Un dato a considerar es que el sector porcino sigue en un período de recuperación luego de que, hace dos años, se cerrara el 33% de las granjas porcinas, crisis desencadenada por la interrupción de exportaciones a Rusia debido a la guerra con Ucrania. Este evento generó un exceso de carne en el mercado local, desplomando los precios y dificultando la sustentabilidad de las granjas. En ese sentido, la apertura del mercado taiwanés sirvió como un salvavidas para revertir la situación. Sin embargo, la APPC, ante la posibilidad de que una crisis similar se repita, considera fundamental diversificar las exportaciones, ya que actualmente el 86% de sus envíos tienen como destino Taiwán.

Ovinocultores buscan dar el salto a la exportación

En el sector ovino, Luis Salinas fue reelegido presidente de la APCO, organismo que también experimentó cambios en su comisión directiva. El principal reto del gremio es aprovechar la reciente habilitación del frigorífico La Victoria para la exportación de carne de cordero. No obstante, Salinas reconoce que aún no se cuenta con el volumen suficiente para cubrir grandes demandas, por lo que la prioridad es aumentar la cantidad de vientres.

Para ello, se busca establecer convenios con asociaciones ovinas del interior del país, como las de Central, Guairá e Itapúa. Este esfuerzo también tiene en cuenta la demanda del mercado interno, que sigue siendo un sector importante para los productores ovinos.

Otro proyecto en discusión es la posibilidad de proveer carne ovina para la alimentación escolar dentro del programa gubernamental Hambre Cero. Sin embargo, Salinas enfatizó la necesidad de una planificación responsable para garantizar el suministro sin afectar otros mercados.

En cuanto a la estructura productiva, el sector ovino está compuesto por pequeños, medianos y grandes productores. Los pequeños tienen entre 50 y 100 hembras, enfocándose en la venta local; los medianos trabajan con cabañas genéticas y majadas para carne, mientras que los grandes tienen más de 500 cabezas y operan en ganadería extensiva.

Tanto la APPC como la APCO enfrentan un período de grandes desafíos y oportunidades. Mientras el sector porcino busca consolidar su estabilidad financiera y ampliar la exportación, el sector ovino trabaja para incrementar su capacidad productiva y atender la creciente demanda de carne.

Ambos gremios coinciden en la necesidad de fortalecer la producción local, garantizar el acceso al financiamiento y mejorar la infraestructura industrial para aprovechar el potencial de exportación. Con una gestión coordinada y el respaldo de sus socios, la industria pecuaria del Paraguay podría consolidarse como un referente en la región en los próximos años.

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