A lo largo de su carrera, Medina fue construyendo su estilo de liderazgo a partir de referentes que marcaron su formación profesional y personal. Conceptos como “la actitud no se negocia” y “esto no es un equipo, es un seleccionado” forman parte de una visión donde la exigencia, el compromiso y la confianza son pilares que no deben faltar.
¿Cuál es tu filosofía de trabajo?
Mi filosofía de trabajo está centrada en las personas. Creo profundamente que los resultados no son individuales, más bien es el reflejo de un equipo comprometido, motivado y alineado. Detrás de cada gran logro hay personas que hacen que las cosas pasen.
Busco siempre trabajar desde un lado humano, entendiendo que cuando el equipo está bien, acompañado y desafiado, los resultados llegan como consecuencia. Para mí, liderar no es solo exigir objetivos, es crear un entorno donde cada persona pueda dar su mejor versión.
¿Quién fue tu mayor mentor o fuente de inspiración en tu carrera y qué aprendiste de esa persona?
Tuve varios referentes a lo largo de mi carrera y la oportunidad de trabajar con distintos estilos de liderazgo, que fueron moldeando el tipo de líder que quiero ser hoy. Desde mis inicios, me impulsaron a animarme a tomar oportunidades y a confiar en mi propio crecimiento. Me acompañaron muy de cerca en mi desarrollo, tanto profesional como personal.
Hay frases que me marcaron y que hasta hoy me acompañan. Una de ellas es: “esto no es un equipo, es un seleccionado”, que refleja el nivel de compromiso y responsabilidad que busco en cada persona. Y otra, igual de importante: “la actitud no se negocia”. Creo que esas dos ideas —la exigencia y la actitud— son pilares fundamentales.
¿Qué estrategias considera esenciales para posicionar una marca en un mercado tan competitivo como el Real Estate?
Para posicionar una marca en un mercado tan competitivo como el real estate, considero lograr una propuesta de valor clara y relevante. Hoy el cliente no busca solamente comprar una propiedad, busca vivir una experiencia simple, confiable y acompañada de principio a fin. Por eso, poner al cliente en el centro es relevante, desde el primer contacto comercial hasta la postventa.
También creo que cada vez toma más importancia ofrecer soluciones integrales alrededor de la inversión. El cliente valora contar con un ecosistema de servicios que le simplifique el proceso; y finalmente, la consistencia es importante, ya que lo que una marca comunica debe reflejarse en la experiencia, en el producto y en cada punto de contacto con el cliente.
En Urban Domus, este enfoque se traduce en un compromiso constante por superar las expectativas del producto entregado, con un fuerte foco en la calidad constructiva, la experiencia del cliente y el desarrollo de soluciones que acompañen al cliente.
¿Qué rol considera que juegan la inteligencia artificial y la tecnología en la forma de conectar y forjar alianzas con los clientes?
La tecnología hoy cumple un rol esencial para lograr mayor eficiencia. En nuestro caso, implementamos inteligencia artificial en la primera etapa de contacto, lo que nos permitió optimizar significativamente la gestión comercial. Detectamos que cerca del 60% de los contactos ingresaban fuera del horario laboral, lo que generaba demoras en la respuesta y pérdida de oportunidades. A partir de la incorporación de IA, logramos dar respuestas inmediatas y duplicar la cantidad de reuniones generadas por el equipo.
Esto no reemplaza el rol humano, lo potencia. La tecnología nos ayuda a mejorar procesos y a estar presentes en el momento preciso, mientras que el equipo humano se enfoca en lo más importante, construir la relación y concretar las oportunidades.
¿Cómo haces para equilibrar la creatividad con la necesidad de medir resultados y lograr objetivos concretos?
La creatividad sin medición es intuición. Busco un equilibrio donde probamos ideas nuevas, pero con indicadores. Todo lo que hacemos debe tener un objetivo, como generar valor y resultados. Medimos, ajustamos y volvemos a intentar. Como siempre digo, dato mata relato.
¿Qué es lo que más te apasiona de tu trabajo y cómo le transmitís eso al equipo?
Me apasiona ser parte de una empresa donde construimos proyectos que impactan en la vida de las personas. Poder estar presente en los detalles, buscando siempre entregar lo mejor para el cliente, donde cada decisión y cada ahorro se transforma en una mejora real para el producto final.
Intento transmitir eso al equipo conectando el trabajo del día a día con un propósito más grande porque no vendemos metros cuadrados, ayudamos a las personas a tomar decisiones importantes para su vida. Cuando el equipo entiende el impacto que tiene lo que hacemos, el nivel de compromiso cambia por completo.
También creo profundamente en la importancia del equipo humano y del ambiente de trabajo. Los mejores resultados se logran cuando las personas trabajan en un entorno de confianza, colaboración y respeto, donde todos sienten que pueden aportar, crecer y ser parte de algo significativo.
¿Qué proyecciones tienen para el sector este año?
Vemos un mercado cada vez más exigente y profesionalizado. El inversor está más informado, busca respaldo, rentabilidad y proyectos sólidos. Creemos que las marcas que logren diferenciarse por calidad, confianza y experiencia van a seguir creciendo, incluso en contextos desafiantes.
¿Qué hobbies o intereses fuera del trabajo te ayudan a mantenerte motivada?
Disfruto de actividades que me permiten conectar conmigo misma y con las personas que quiero. Me gusta caminar en parques, hacer pilates, compartir tiempo de calidad con mi entorno cercano y sobre todo, viajar y conocer lugares nuevos, culturas y formas distintas de ver el mundo.
Creo profundamente en la importancia del equilibrio, encontrar espacios de bienestar, inspiración y desconexión es fundamental para poder liderar con claridad, energía y una mirada más humana.
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