Ximena Ureña: “En la industria farmacéutica crecer, innovar y comunicar tiene que ir acompañado de responsabilidad, ética y propósito”

Con una filosofía de trabajo ligada al propósito y a la convicción de “hacer que las cosas sucedan”, Ximena Ureña, jefa de marketing de Corporación Siegfried, entiende el marketing en salud como una disciplina que debe conectar estrategia, ciencia y personas. En esta entrevista, compartió su visión sobre el liderazgo, la construcción de marcas en mercados competitivos y el impacto que están generando la inteligencia artificial y la tecnología en la industria. 

¿Cuál es tu filosofía de trabajo?

Mi filosofía de trabajo siempre estuvo muy conectada con mi propósito, contribuir a que las personas encuentren soluciones que mejoren su salud y bienestar. Y en ese camino hay una convicción que me acompaña permanentemente, hacer que las cosas sucedan.

En los últimos años, el marketing evolucionó significativamente y, en nuestra industria, esa transformación adquiere una dimensión aún mayor, porque cuando hablamos de marketing en salud no hablamos solamente de productos o de marcas, hablamos de personas.

Y es ahí donde nuestra responsabilidad se vuelve mucho más relevante. El rol de marketing es lograr conectar la información correcta, con la estrategia y las personas correctas. Cuando esa conexión ocurre, podemos generar un impacto real, acercar soluciones de salud y bienestar a las personas y, al mismo tiempo, construir marcas sólidas, relevantes y sostenibles en el tiempo.

Por eso también hay un principio que considero fundamental en mi forma de trabajar, la coherencia. En nuestra industria, crecer, innovar y comunicar necesariamente tienen que ir acompañados de responsabilidad, ética y propósito.

En definitiva, creo en un marketing capaz de generar resultados para el negocio, pero también de generar valor para las personas. Para mí, el verdadero éxito está cuando ambas cosas suceden.

¿Quién fue tu mayor mentor o fuente de inspiración en tu carrera y qué aprendiste de esa persona?

Es una pregunta que inevitablemente me emociona, porque me hace pensar en cada uno de los líderes que fue parte de mi camino profesional. Sería difícil mencionar a una sola persona, porque tuve la fortuna de encontrar, en diferentes momentos de mi carrera, personas que confiaron en mí, me desafiaron y me impulsaron a crecer.

Creo profundamente en el impacto que un líder puede tener en la vida profesional de alguien. Cuando una persona confía en tu potencial, incluso antes de que vos misma puedas dimensionarlo, puede sembrar una inspiración que te acompaña durante toda tu carrera. Yo tuve la oportunidad de vivirlo y es algo que hoy intento trasladar también a mi propia manera de liderar.

De cada uno fui incorporando aprendizajes diferentes: escuchar antes de decidir, tener la disciplina necesaria para transformar las ideas en acción, aprender a leer el negocio más allá de la propia función y entender que liderar no significa tener todas las respuestas, sino también saber hacer las preguntas correctas y rodearse de personas que aporten miradas diferentes.

Y con el tiempo descubrí que el aprendizaje no viene solamente de quienes nos lideran. También aprendí muchísimo de las personas que tuve y tengo la oportunidad de liderar. Los equipos te desafían, te enseñan y te obligan a evolucionar. Por eso creo que una de las mayores responsabilidades de un líder es generar las condiciones para que las personas puedan desarrollar su talento, encontrar su espacio y crecer.

Si tuviera que resumir todo ese aprendizaje en una idea, sería esta, nunca dejar de aprender y nunca subestimar el impacto que podemos tener en el crecimiento de otra persona. Al final, una parte importante del liderazgo también consiste en devolver a otros la confianza que alguna vez alguien depositó en nosotros.

¿Qué estrategias consideras esenciales para posicionar una marca en mercados competitivos?

La industria farmacéutica tiene una particularidad muy interesante a la hora de construir y posicionar una marca. Convivimos con múltiples públicos y stakeholders, y necesitamos comprender el valor que generamos para cada uno de ellos.

Nos relacionamos con profesionales de la salud, pacientes, consumidores, sociedades médicas, puntos de venta y distintos actores de la industria. Por eso, para mí, el posicionamiento comienza mucho antes de una campaña, comienza escuchando y entendiendo una necesidad real.

En salud, además, tenemos un pilar que es irrenunciable, la ciencia. Escuchar a los profesionales de la salud, comprender las necesidades de los pacientes y, a partir de evidencia y conocimiento, acercar soluciones de calidad que puedan generar un impacto positivo en su salud y bienestar.

Desde ahí construimos la estrategia y definimos un mix de marketing capaz de transformar ese valor en posicionamiento, trabajamos en el conocimiento y reconocimiento de la marca, en generar confianza y preferencia tanto en los profesionales de la salud como en los consumidores, en una ejecución estratégica en el punto de venta y en campañas capaces de mantener una conversación relevante con nuestros públicos, la experiencia que genera y la confianza que es capaz de sostener en el tiempo.

En mercados competitivos, creo que el verdadero desafío no es solamente lograr que una marca sea conocida, sino conseguir que sea relevante, elegida y sostenible. Y en salud, además, que esa construcción siempre esté respaldada por ciencia, calidad y responsabilidad.

¿Qué rol considerás que juegan la inteligencia artificial y la tecnología en la transformación del marketing actual?

Un rol absolutamente transformador. La inteligencia artificial no solo está cambiando las herramientas que utilizamos, sino también la manera en que pensamos y hacemos marketing, cómo analizamos información, identificamos oportunidades, comprendemos mejor a nuestros públicos, generamos contenido, automatizamos procesos y tomamos decisiones.

Creo que estamos frente a una oportunidad enorme para hacer un marketing más ágil y eficiente, donde la tecnología nos permita liberar tiempo operativo para concentrarnos cada vez más en aquello que realmente genera valor, la estrategia, la creatividad y la toma de decisiones.

La tecnología puede potenciar enormemente nuestras capacidades, pero hay dimensiones que siguen siendo profundamente humanas: comprender el contexto, interpretar las necesidades de las personas, conectar ideas, ejercer el pensamiento crítico y tomar decisiones con sensibilidad y responsabilidad.

¿Cómo hacés para equilibrar la creatividad con la necesidad de medir resultados y lograr objetivos concretos?

Hoy el marketing también tiene una gran responsabilidad sobre la inversión. Por eso creo en un equilibrio muy claro, la creatividad emociona, pero los datos validan y cuando ambas trabajan juntas, el impacto es mucho más sostenible para la marca y para el negocio.

Detrás de una buena campaña siempre hay una pregunta previa: ¿qué queremos lograr?, ¿a quién queremos movilizar? y ¿qué comportamiento queremos generar? Cuando ese objetivo está claro, la creatividad deja de ser una idea aislada y se convierte en una herramienta para resolver un desafío de negocio.

Después viene una etapa igual de importante: medir.

Me gusta transmitirle a mi equipo que una idea no termina cuando sale al mercado; ahí comienza el verdadero aprendizaje. Analizamos qué funcionó, qué podemos optimizar y qué información nos deja para tomar mejores decisiones en el futuro.

¿Qué es lo que más te apasiona de tu trabajo y cómo le transmitís eso al equipo?

Lo que más me apasiona es saber que, desde nuestro trabajo, podemos contribuir con algo tan valioso como la salud y el bienestar de las personas. Y me entusiasma especialmente comprobar que, cuando entendemos una necesidad real y construimos una buena estrategia alrededor de ella, podemos generar valor para las personas y, al mismo tiempo, valor sostenible para la compañía.

Hace poco les hice justamente esta pregunta a las personas de mi equipo: qué sienten que nos mueve dentro de nuestra dinámica de trabajo. Y su respuesta me encantó porque resumió muy bien lo que intento transmitirles; que nuestro motor es la empatía genuina con el mercado y con las personas; entender sus necesidades y comportamientos para buscar soluciones respaldadas por calidad y ciencia, y transformarlas en marcas valiosas.

Creo que esa mirada también define nuestra manera de hacer marketing. Tenemos una posición privilegiada dentro de la organización porque podemos observar el negocio de manera transversal. Estamos conectados con dirección, comercial, áreas de soporte, profesionales de la salud, sociedades científicas, consumidores y distintos stakeholders. Y cuando logramos conectar esas diferentes miradas, marketing puede convertirse en un verdadero articulador y generador de oportunidades para el negocio.

Al final, eso es lo que intento transmitirles: que nuestro trabajo tiene que tener propósito, pero también impacto; sensibilidad para entender a las personas y capacidad para transformar ese entendimiento en resultados. Cuando un equipo comprende para qué hace lo que hace, la motivación cambia por completo.

¿Qué proyecciones tenés para el sector este año?

Paraguay atraviesa un escenario muy interesante para la industria farmacéutica, con capacidad productiva y oportunidades de crecimiento que reflejan la evolución y el potencial que tiene el sector en nuestro país.

Creo que estamos frente a una industria que seguirá avanzando hacia una mayor profesionalización, innovación y adopción tecnológica, con un desafío fundamental: que esa evolución se traduzca en mejores soluciones y en mayor valor para las personas.

Desde Marketing, particularmente, veo una transformación hacia modelos cada vez más integrados, donde los datos, la inteligencia artificial, la experiencia del consumidor, el conocimiento científico y la estrategia de negocio estarán mucho más conectados.

Para mí, la gran oportunidad está justamente ahí, utilizar toda esa capacidad de innovación para comprender mejor las necesidades, tomar decisiones más inteligentes

y acercar soluciones de salud cada vez más relevantes, construyendo al mismo tiempo marcas y negocios sostenibles.

Veo un sector con muchísimo potencial y, sobre todo, con la oportunidad de seguir elevando la manera en que hacemos industria y generamos valor desde Paraguay.

¿Qué hobbies o intereses fuera del trabajo te ayudan a mantenerte motivada?

La actividad física es, sin dudas, una de mis mayores fuentes naturales de motivación. Disfruto desde una caminata al aire libre hasta un partido de tenis; me ayuda a despejar la mente, renovar energía y mantenerme activa.

También valoro muchísimo compartir tiempo con mi familia y amigos. Creo que ahí encontramos gran parte de nuestra motivación: en las personas que queremos y que nos impulsan a crecer y ser mejores cada día.

Disfruto viajar, conocer nuevas culturas, escuchar música y encontrar la calma en la lectura de un buen libro. Soy naturalmente curiosa y me gusta aprender, observar otras realidades y descubrir nuevas perspectivas.

Con el tiempo entendí que desconectarse del trabajo no significa dejar de crecer. Muchas veces, una conversación, un viaje, un libro o una experiencia diferente puede despertar una nueva idea. Por eso intento mantenerme siempre en movimiento, seguir aprendiendo y no perder la capacidad de sorprenderme. Al final, todo vuelve a las personas: son quienes nos inspiran y le dan verdadero sentido a lo que hacemos.

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