Posteriormente Elías decide emprender y tener su propio puestito, “salgo del trabajo ahí y me pongo enfrente de un stock con un bracero pequeño y una mesa prestada, y empiezo a vender comida Tex-Mex, recuerdo que me sacaron un par de fotos, y se hizo muy, pero muy viral, salí en varios canales, radio y redes sociales”, recordó.
Lo que parecía un intento más de subsistencia rápidamente se convirtió en un negocio, “tuve demasiado éxito frente al Stock sobre la avenida Defensores, en Lambaré hacia Puerto Pabla, tanto que me mandaron a sacar de ahí la gente que vendía cosas al lado. Luego el hijo de la dueña de Casa Paraná, me ofreció para estar en frente de su local, sobre Cacique Lambaré, y prácticamente empecé de cero otra vez ahí, una mesita, una paila pequeña y un calentador. Crecí muy rápido, y en menos de tres meses ya conseguí un carro, luego una plancha, de ahí pasamos a unas cuadras en nuestro anterior local, donde nos expandimos”, relató.
El negocio no solo creció en infraestructura, sino también en volumen, logrando vender más de 100 kilos de carne por día y a recibir hasta 250 clientes en jornadas de fin de semana. Incluso, el equipo se expandió a 15 empleados. “Teníamos un local grande, pero no nos funcionó como esperábamos”, explicó. Así, optó por un modelo más flexible, espacios más pequeños distribuidos en distintos puntos. Actualmente, Taco Boy cuenta con presencia en un food park en Mariano Roque Alonso y proyecta reabrir en Lambaré, además de desembarcar en Luque.
En paralelo al crecimiento del negocio, también se consolidó su propuesta gastronómica. A diferencia de muchos locales que apuestan por el Tex-Mex, Taco Boy busca acercarse a la cocina mexicana auténtica. “No es 100% tradicional, pero es lo más parecido”, aseguró Collante, quien destacó que incluso clientes mexicanos avalan la calidad de sus platos.
La carta ofrece una amplia variedad de tacos, entre los que se destacan el de suadero, el de pastor, campechanos y de birria. Cada uno responde a técnicas específicas y a una elaboración cuidadosa, especialmente en la base: la tortilla. “No es cualquier tortilla, es de maíz nixtamalizado, un proceso complejo que hace la diferencia en sabor y textura. Se selecciona el mejor maíz, se cuece el maíz con cal viva, se saca una masa, una tapa, y de ahí se hacen las tortillas, es muy complejo porque el maíz de por sí no es flexible, de por ahí uno quiere usar la harina de maíz normal y no sale. Con este proceso se obtiene una masa libre de gluten muy buena para el consumo”, explicó.
Entre las propuestas más innovadoras aparece el “doriloco”, una comida callejera mexicana que combina carne, pico de gallo, tocino, crema y queso. Según el emprendedor, fueron pioneros en introducir este producto en el mercado local, impulsándolo además a través de contenido viral en redes sociales.
Pero si hay un producto estrella en la actualidad, ese es el burrito. De gran tamaño entre 30 y 35 centímetros, se convirtió en uno de los favoritos del público. “Vendemos alrededor de 100 por día”, comentó. La combinación de abundancia y precio accesible lo posiciona como una opción atractiva para grupos, consolidando su éxito comercial.
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