Su historia arranca temprano. Desde los 16 años ya estaba involucrado en el mundo laboral, trabajando principalmente en proyectos audiovisuales y digitales. “Siempre me gustó la parte de cámara, marketing y todo lo que tenga que ver con lo digital”, contó. Ese primer acercamiento lo llevó a desarrollar, junto a su mamá, una iniciativa vinculada a servicios de marketing.
El punto de inflexión llegó con un cliente: una marca importadora de café que buscaba posicionarse en el mercado. A partir de ese vínculo, Cubilla comenzó a involucrarse cada vez más en la cultura cafetera, participando en eventos, conectando con referentes del sector e interiorizándose en un mundo que, hasta entonces, desconocía.
“El último evento grande en el que trabajé fue el Asu Coffee Fest, y ahí fue donde realmente me explotó la cabeza. Vi tantas posibilidades con el café que entendí que podía ser un buen negocio”, recordó.
Antes de dar el salto, Franco apostó por la preparación. Investigación, consumo de contenido especializado, visitas a cafeterías y un primer plan de negocios fueron parte del proceso. “Hoy hay mucho acceso a información sin necesidad de tener un título. Fui recolectando datos de todas partes, con el direccionamiento de mi mamá”, explicó.
A diferencia de otros emprendimientos que comienzan con un local físico, Cubilla optó por un formato más flexible y accesible: una cafetería móvil. La idea de una combi adaptada le permitía reducir costos, ganar visibilidad y moverse en distintos puntos de la ciudad.
“Era lo más barato, lo más novedoso y lo que podía tener mayor alcance. Al tener una combi adaptada, sería como un concepto nuevo, y la verdad que lo principal que me llama la atención del café es lo mucho que se puede experimentar, porque podés sacar una bebida nueva tirando ideas tipo a lo loco, así como se hace en un laboratorio. Ellos prueban nomás las cosas y después ya sacan un resultado final, entonces eso es prácticamente mi concepto”, señaló.
Así nació Lab Coffee en 2025, con una identidad clara desde el inicio: funcionar como un “laboratorio” de café. La propuesta gira en torno a la experimentación constante, tanto en sabores como en formatos. Esa lógica se traduce en una dinámica particular: cada semana, Lab Coffee presenta una bebida experimental distinta.
Se trata de combinaciones que surgen de pruebas, ensayos y errores, y que buscan sorprender al cliente. “A la gente le da curiosidad. Es lo que más se pide”, aseguró.
Con el crecimiento del proyecto, el siguiente paso fue la apertura de un espacio físico. Bajo el nombre de Lab Coffee Container, el local funciona como una extensión del concepto original, pero con nuevas posibilidades.
Ubicado en la zona de Villa Morra, en Asunción, el espacio permite a los clientes sentarse y disfrutar con más tranquilidad y también opera como un taller de producción.
“La idea del local es poder tener más cosas, un lugar tranquilo y también un espacio donde experimentar y preparar todo lo que luego sale en la combi”, explicó Cubilla.
A pesar de la apertura del local, la combi sigue siendo el corazón del negocio. “Siempre va a ser el ícono. Es lo que más llama la atención y lo que tiene mayor alcance, sobre todo para eventos”, sostuvo Franco.
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