Los principales analistas coinciden en que uno de los motores clave de este crecimiento será la tendencia de inversionistas a buscar activos clásicos en oficinas prime, residencial e infraestructura logística, segmentos que están recuperando atractivo gracias a condiciones de financiamiento más estables y una demanda sostenida.
La región de Europa, Oriente Medio y África (EMEA) se perfila como una de las de mayor crecimiento porcentual en inversión para 2026, con estimaciones de aumentos cercanos al 22%, mientras que América seguirá siendo el continente con mayor volumen total de actividad, liderado por Estados Unidos.
Este crecimiento se produce en un contexto donde algunas ciudades globales han recuperado su papel como centros atractivos de capital. Londres, Madrid y París mantienen niveles de liquidez elevados y seguridad jurídica que siguen atrayendo grandes fondos internacionales, reforzando su posición estratégica incluso en entornos macroeconómicos inciertos.
Además, el interés en regiones tradicionalmente menos destacadas vuelve a aparecer en el radar de los grandes inversionistas. Mercados del Asia Pacífico, como Tokio y Singapur, comienzan a registrar repuntes en la intención de compra ligados a expectativas de mayores rentabilidades y menor oferta de nuevos desarrollos en ciertas áreas urbanas.
A pesar del optimismo, diversos desafíos estructurales persisten. En algunas ciudades europeas, las limitaciones en la disponibilidad de suelo y estrictas regulaciones frenan la construcción de nuevos proyectos, lo que puede presionar al alza los precios y obligar a replantear estrategias de inversión. Asimismo, factores globales como la inflación y posibles ajustes en políticas monetarias de los principales bancos centrales podrían moderar la velocidad de crecimiento.
En primer lugar, Estados Unidos continuará dominando el escenario global por volumen total de inversión inmobiliaria. Las proyecciones ubican al país por encima de los US$ 530 mil millones en transacciones, impulsado por la recuperación del mercado de oficinas prime, la fortaleza del segmento industrial y el dinamismo del multifamily en las principales ciudades.
La región de Europa, Oriente Medio y África también registrará uno de los crecimientos más sólidos, con una expansión estimada cercana al 22%. Este avance se apoyará en la reactivación del crédito, la estabilidad institucional y el atractivo de mercados consolidados dentro del bloque.
Dentro de ese escenario europeo, España reafirmará su posicionamiento como uno de los destinos preferidos por los inversores internacionales. La combinación de estabilidad macroeconómica, alta demanda residencial y un sector hotelero en expansión fortalecerá su protagonismo en el mapa inmobiliario global.
Por su parte, la región de Asia Pacífico recuperará impulso gracias al renovado interés en grandes capitales financieras. Ciudades como Tokio y Singapur atraerán capital transfronterizo ante la expectativa de mayores rentabilidades y una oferta más controlada en segmentos estratégicos.
Finalmente, Oriente Medio consolidará su avance con polos urbanos altamente competitivos. En ese contexto, Dubái continuará captando inversiones gracias a marcos regulatorios flexibles, incentivos fiscales y rendimientos atractivos en el mercado de alquileres.
El director de investigación global del Savills World Research, Paul Tostevin, y el responsable de análisis global, Oliver Salmon, señalaron que la estabilización de precios, la mejora en las condiciones de financiamiento y el retorno progresivo del capital institucional están impulsando una nueva etapa de expansión en el sector inmobiliario internacional de cara a 2026.
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