Al frente está su fundador, Amancio López Irala, quien inició el emprendimiento con la visión de construir una fábrica moderna de parabrisas en el país. Cinco décadas después, la firma continúa operando con procesos industriales que incluyen el moldeado térmico del vidrio a altas temperaturas y la fabricación de matrices específicas para cada modelo.
Un proceso industrial a medida
A diferencia del vidrio templado de puertas laterales, el parabrisas delantero es un vidrio laminado: está compuesto por dos capas de vidrio unidas por una lámina plástica interna que evita que, ante un impacto, se fragmente en piezas peligrosas.
En La Moderna, el proceso comienza con la adquisición de planchas de vidrio —principalmente de origen regional— que luego son sometidas a temperaturas cercanas a los 800 grados para lograr la curvatura exacta mediante matrices diseñadas a medida. Cada molde representa una inversión significativa y es clave para garantizar el encastre perfecto en cada vehículo.
La empresa llegó a producir entre 30 y 50 parabrisas por día en sus mejores años, aunque actualmente el volumen es menor. Sin embargo, su capacidad instalada le permitiría escalar significativamente si la demanda acompañara.
¿Reparar o cambiar un parabrisas?
Uno de los puntos en los que el fundador es tajante es en el tratamiento de las fisuras. Según explicó, cuando un parabrisas está fisurado, lo recomendable es reemplazarlo completamente.
La razón es estructural: el parabrisas cumple una función de seguridad activa. Además de proteger del viento y los impactos, aporta rigidez a la carrocería. Una fisura puede expandirse con la vibración, la temperatura o la velocidad, comprometiendo la integridad del vidrio.
En ese sentido, la empresa trabaja bajo el criterio de reemplazo completo en casos de grietas visibles, priorizando la seguridad del conductor y los ocupantes.
Calidad y competencia
En un mercado cada vez más abastecido por productos importados, La Moderna apuesta por el valor agregado del trabajo local: fabricación a medida, control directo del proceso y posibilidad de desarrollar matrices específicas.
El diferencial, aseguran desde la empresa, está en la calidad del moldeado y en el conocimiento acumulado durante cinco décadas en el rubro. Además, han participado en trabajos especiales, incluyendo la fabricación de parabrisas para aeronaves en el país, lo que demuestra un nivel técnico superior al estándar automotriz.
Hoy, el desafío pasa por sostener la producción nacional en un mercado competitivo, donde el precio suele ser el principal factor de decisión. Aun así, la empresa mantiene su apuesta por la industria local y por la especialización en un componente clave para la seguridad vehicular.
Con 50 años de historia, Parabrisas La Moderna sigue siendo parte silenciosa —pero fundamental— de miles de vehículos que circulan en Paraguay.
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