Los ODS y el Presupuesto General de la Nación 2018

(Por Verónica Serafini)

El Paraguay, junto con la mayoría de los países del mundo, se comprometió a desarrollar la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) integrada por 17 objetivos, 169 metas y alrededor de 300 indicadores de seguimiento.

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En el mensaje presidencial que acompaña el proyecto de presupuesto 2018, el Poder Ejecutivo señala su compromiso con los ODS y explicita algunos de los programas, actividades y recursos destinados al cumplimiento de los objetivos.

Sería importante que el Poder Ejecutivo impulse un fuerte proceso de difusión de este compromiso para lograr el acompañamiento del Congreso, tanto en la asignación de los recursos necesarios como en la aprobación de las leyes que se incluyen entre las metas que el Paraguay debe alcanzar.

El segundo desafío es realizar el esfuerzo de ubicar los planes y programas vigentes, así como los recursos con que cuentan en cada una de las instituciones, que contribuyen de manera directa a cada meta y sus indicadores. Esto permitirá no solo conocer los vacíos existentes, sino también las brechas de financiamiento.

El análisis de la evolución de los indicadores en el poststronismo muestra claramente que los avances logrados en el desarrollo fueron producto de las políticas públicas y el resultado del esfuerzo del Estado. Por detrás de la reducción de la pobreza, del analfabetismo y de algunas tasas de mortalidad, así como del aumento de las coberturas de salud, educación y agua en red, hubo intervenciones públicas que contaron con recursos incrementales cada año.

De hecho, las metas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), antecedentes inmediatos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que el país cumplió en el plazo establecido de 2000-2015 contaron con planes, programas y financiamiento. En cambio, persistieron o incluso empeoraron aquellos problemas para los que no se diseñaron estrategias específicas ni se asignaron recursos, como la desigualdad en casi cualquiera de sus formas, la calidad de la educación, la deforestación y el uso de agrotóxicos.

La transparencia “como política de administración del Estado y como pilar fundamental a fin de garantizar la mejora constante en la utilización de los recursos públicos y fomentar el control ciudadano” (mensaje presidencial al Congreso con motivo de la entrega del Proyecto de presupuesto 2018) debe incluir, en el caso de los ODS, una información gubernamental clara acerca de las acciones que se realizarán para cumplir cada una de las metas y sus respectivos indicadores y un mecanismo de seguimiento público que incorpore la información estadística que la contraloría ciudadana necesita.

Si bien el Paraguay avanzó en muchos ámbitos en los últimos años, la lentitud de mejoras lo dejan todavía muy lejos de los promedios latinoamericanos. En otros casos, ostenta vergonzosas estadísticas que no se compadecen con la trayectoria de crecimiento y la estabilidad macroeconómica del país.

Los ODS son una oportunidad para demostrar en los próximos 15 años nuestro compromiso con la garantía de los derechos, poniendo a las personas en el centro del desarrollo. Esos objetivos nos obligan a ir más allá de la visión simplista del PIB y de la estabilidad macroeconómica, que son herramientas muy pobres para medir el bienestar, para pasar a instrumentos e indicadores estadísticos que sirvan no solamente para auscultar la calidad de vida promedio de la gente, sino también para enfocar las políticas públicas en la reducción de las brechas dentro del país y con relación a los países latinoamericanos mejor posicionados en el ranking del desarrollo.

Fuente: Revista Cadep

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