Irwin Tan, CEO de la compañía, detalló que “prácticamente hemos agotado el calendario 2026. Tenemos firmados contratos con nuestros siete principales clientes”. Además, explicó que la empresa ha firmado acuerdos a largo plazo para los años siguientes: “dos de ellos para 2027 y uno para 2028, con combinaciones de volumen de exabytes y precio”.
El fenómeno tiene un origen claro: entrenar modelos de inteligencia artificial requiere enormes cantidades de espacio para bases de datos, registros y copias de seguridad. Aunque los SSD y la memoria DRAM también han experimentado un fuerte encarecimiento en los últimos meses, los discos duros tradicionales siguen siendo la opción más económica para almacenar grandes volúmenes de datos.
La escasez de HDD en el mercado se refleja en los precios, que comienzan a subir ante la falta de stock y la alta demanda de los centros de datos. Western Digital explica que el 89% de sus ingresos proviene de grandes clientes corporativos, mientras que solo el 5% corresponde al mercado de consumo. Esto deja a los usuarios particulares en una posición secundaria, obligados a ajustar sus planes de actualización de equipos.
Para quienes planeaban renovar su PC este año, la situación implica limitaciones. Las alternativas pasan por mantener el equipo actual o realizar actualizaciones parciales, como cambiar procesador o memoria DDR4, pero sin esperar aumentos significativos en capacidad de almacenamiento.
La diferencia entre SSD y HDD se vuelve clave para los usuarios. Los SSD, más rápidos y resistentes a golpes, son ideales para quienes buscan rendimiento en portátiles o equipos de alto rendimiento. Sin embargo, su precio por terabyte sigue siendo elevado. Por su parte, los HDD mantienen una relación capacidad-precio más favorable, siendo preferidos para copias de seguridad, archivos multimedia grandes y necesidades masivas en servidores o centros de datos.
El escenario de saturación y encarecimiento marca un antes y un después en el acceso al almacenamiento masivo. La IA, al impulsar la demanda, está redefiniendo no solo la industria de los semiconductores, sino también la disponibilidad de soluciones tradicionales como los discos duros. Para empresas y usuarios, adaptarse a este nuevo contexto será clave durante los próximos años.
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