¿Sudás en exceso? Podría ser hiperhidrosis y el bótox en las axilas puede ayudar

(Por BR) A más de uno nos pasó que, en los días de calor, sudamos tanto que se nos mancha la ropa o no queremos usar camisillas por el gran complejo que nos generan nuestras axilas. Tratamos de disimularlo diciendo: “A mí no me gusta luego usar camisillas”, pero, en realidad, el motivo es otro.

A veces sudamos tanto que esto genera rechazo e incomodidad en muchas personas, pero, en realidad, puede tratarse de una condición llamada hiperhidrosis, que seguramente más de uno padece.

La hiperhidrosis es una condición médica caracterizada por una sudoración excesiva e impredecible, que supera la cantidad necesaria para regular la temperatura corporal. Afecta principalmente las manos, los pies, las axilas o el rostro, pero tiene solución.

Frente a esta condición, la toxina botulínica, conocida como bótox, se posiciona como una alternativa segura y eficaz para controlar la producción excesiva de sudor. Natalia Camassutti, especialista en Medicina Estética y Rejuvenecimiento Fisiológico, aseguró que este tratamiento puede reducir la sudoración entre un 80% y un 90% durante varios meses.

“La hiperhidrosis axilar es una condición en la que las glándulas sudoríparas están sobreestimuladas y producen más sudor del que el organismo realmente necesita”, explicó la especialista.

A diferencia de la sudoración provocada por el ejercicio físico o las altas temperaturas, este trastorno aparece incluso en situaciones cotidianas, como caminar unas pocas cuadras o permanecer en un ambiente climatizado.

“Las primeras señales suelen manifestarse desde la adolescencia y acompañan al paciente durante años. Muchas personas notan manchas visibles en la ropa sin haber realizado actividad física. Esto genera inseguridad para vestir determinadas prendas, afecta la autoestima e incluso condiciona la vida social y laboral”, expresó Camassutti, 

¿Cómo actúa el bótox?

Aunque la toxina botulínica es ampliamente conocida por su uso en tratamientos faciales para suavizar las arrugas, también cuenta con aplicaciones médicas. En el caso de la hiperhidrosis, su función consiste en bloquear temporalmente la comunicación entre los nervios y las glándulas sudoríparas, disminuyendo así la producción excesiva de sudor en la zona tratada.

“El procedimiento se realiza exclusivamente en consultorio y debe ser aplicado por un médico capacitado. Se realizan pequeñas inyecciones en las axilas y el tratamiento completo dura alrededor de 30 a 40 minutos”, detalló Camassutti.

Antes de la aplicación, se coloca una crema anestésica con lidocaína y se deja actuar durante unos 15 minutos, lo que hace que el procedimiento sea bien tolerado por la mayoría de los pacientes.

“El dolor depende del umbral de cada persona, pero, generalmente, mis pacientes no presentan mayores molestias gracias a la anestesia tópica”, señaló Natalia.

Uno de los principales beneficios del tratamiento es la rapidez con la que comienzan a observarse los cambios. Según la especialista, la disminución de la sudoración empieza a notarse alrededor del quinto día posterior a la aplicación.

“En mi experiencia clínica obtuvimos respuestas muy favorables. La reducción de la sudoración alcanza entre un 80% y un 90%. En medicina nunca podemos hablar de un 100%, pero estos resultados representan una mejora muy importante en la calidad de vida de los pacientes”, destacó.

En promedio, los efectos del tratamiento duran entre cuatro y seis meses, aunque este periodo puede variar según el metabolismo de cada persona. Los pacientes con un metabolismo acelerado o que realizan actividad física intensa de manera frecuente podrían necesitar una nueva aplicación antes de ese plazo.

Tras el procedimiento, los cuidados son mínimos. Durante las primeras 24 horas se recomienda evitar el ejercicio físico intenso, el sauna, las piscinas, el uso de desodorantes y la aplicación de cremas sobre la zona tratada, con el fin de favorecer una adecuada cicatrización.

“Al día siguiente, el paciente puede retomar prácticamente todas sus actividades habituales, manteniendo únicamente algunos cuidados básicos de higiene y evitando, durante unos días, ambientes que puedan favorecer infecciones en la zona de aplicación”, detalló.

Asimismo, la especialista advirtió sobre los remedios caseros que suelen viralizarse: “Me encantan los productos naturales, pero siempre recomiendo aquello que tenga evidencia científica. Muchas recetas caseras, como aplicar limón en las axilas, pueden terminar provocando manchas o incluso quemaduras si luego la piel se expone al sol”.

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