El coordinador de Telemedicina del Instituto de Previsión Social (IPS), Dr. Claudio Herreros, explicó que esta modalidad comprende mucho más que una videollamada entre un profesional y un paciente.
“La telemedicina es la prestación de servicios médicos y relacionados con la salud a distancia, utilizando tecnologías de la información y la comunicación para el diagnóstico, tratamiento, prevención y seguimiento de enfermedades”, señaló.
Según el especialista, las interacciones pueden desarrollarse en tiempo real o mediante intercambios diferidos de información. Además, no solo involucran a pacientes, sino también a profesionales que trabajan conjuntamente en la evaluación de casos clínicos. Este modelo permite que médicos ubicados en distintos puntos del país compartan diagnósticos, opiniones y estrategias terapéuticas.
La telemedicina engloba diversas áreas de trabajo. Entre ellas se encuentran la teleconsulta, la teleinterconsulta entre profesionales, el telemonitoreo de pacientes con enfermedades crónicas, el telediagnóstico de estudios médicos y las juntas médicas realizadas a distancia. Estas herramientas buscan agilizar procesos y facilitar el acceso a especialistas, especialmente en zonas con menor disponibilidad de servicios.
Herreros indicó que la modalidad virtual resulta particularmente útil para los controles periódicos de pacientes con enfermedades estables, la lectura de estudios médicos, el seguimiento de tratamientos y las consultas de salud mental. También permite realizar una orientación inicial ante síntomas leves para determinar si una atención presencial resulta realmente necesaria.
“Es ideal cuando médicos de localidades alejadas necesitan conectarse con especialistas para resolver casos complejos sin que el paciente tenga que trasladarse largas distancias”, explicó. En determinadas situaciones, incluso facilita la asistencia remota en emergencias neurológicas o cardiovasculares mientras se define el tratamiento más adecuado.
La expansión de estas herramientas se produjo de manera sostenida durante los últimos años. Tanto instituciones públicas como previsionales incorporaron sistemas de atención remota con el objetivo de acercar servicios especializados a comunidades alejadas de los grandes centros urbanos.
Uno de los ámbitos con mayor desarrollo fue el telediagnóstico. Actualmente, distintos establecimientos de salud realizan estudios como electrocardiogramas, tomografías o electroencefalogramas en el interior del país y los envían digitalmente para que especialistas los analicen desde otros puntos del territorio nacional.
“El uso de la telemedicina en Paraguay está firmemente consolidado y en constante expansión”, concluyó Herreros.
Sin embargo, aclaró que la fragmentación del sistema sanitario entre los sectores público, privado y previsional dificulta la existencia de estadísticas unificadas que permitan conocer el porcentaje exacto de consultas virtuales respecto de las tradicionales.
No obstante, los registros disponibles muestran una adopción creciente de estas herramientas. En el sector público, los programas de telemedicina alcanzaron a unas 670.000 personas durante sus primeros años de funcionamiento. Además, experiencias puntuales como la línea de atención Teledengue demostraron la capacidad de la atención remota para responder a situaciones de alta demanda.
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