El dirigente explicó que el trimestre estuvo marcado por la finalización de la cosecha de los cultivos sembrados en setiembre del año pasado, cuya zafra culmina habitualmente en marzo. Desde el punto de vista productivo, el balance fue positivo a nivel país. “Desde el punto de vista de producción, muy bien… En general el rendimiento va a ser bueno y vamos a estar superando el desempeño del año pasado”, sostuvo.
Sin embargo, la comercialización presentó mayores dificultades. Según Cristaldo, el escenario internacional se volvió más volátil por tensiones geopolíticas y movimientos en los mercados globales, lo que generó un desacople entre los precios internacionales y los valores locales. “Subió Chicago y no subió el precio en Paraguay, eso generó mucha preocupación y está muy difícil comercializar”, afirmó.
Uno de los rubros que reflejó esta situación fue el sésamo. El cultivo registró una producción razonable, pero con una fuerte caída en el precio pagado al productor. De acuerdo con el titular de la UGP, el valor pasó de alrededor de G. 10.000 por kilo en 2025 a cerca de G. 4.000 este año, lo que impacta directamente en los ingresos del sector y responde principalmente a condiciones del mercado internacional y al comportamiento del dólar.
En paralelo, la campaña de maíz y soja zafriña comenzó con dificultades debido a la falta de lluvias en el arranque; posteriormente, las precipitaciones se normalizaron y permitieron una recuperación parcial. “Arrancó con dificultades, pero después de marzo se normalizaron las lluvias y están en desarrollo, con algo de afectación por la falta de lluvia inicial”, explicó el dirigente.
A este contexto se suma el incremento de los costos de producción, que presiona la rentabilidad de cara a la próxima campaña agrícola. Cristaldo advirtió que los insumos, fertilizantes, defensivos agrícolas y combustibles registran subas vinculadas al escenario internacional, lo que obliga a ajustar los números. “Los costos están subiendo… y eso hace que sean muy ajustados los números en este escenario”, indicó.
Pese a estas dificultades, el volumen total de producción se mantiene sólido y el agro paraguayo continúa mostrando resiliencia. En términos generales, los rendimientos son favorables en gran parte del país, con algunas zonas puntuales afectadas por condiciones climáticas hacia el final del ciclo. Este desempeño permitiría cerrar el trimestre con mejores resultados productivos respecto al año anterior.
Otro factor que genera incertidumbre es el frente comercial con la Unión Europea. Según explicó Cristaldo, pese a los avances en acuerdos, el bloque continúa evaluando medidas que podrían restringir el acceso a ciertos productos, particularmente los biocombustibles derivados de la soja, lo que complica las expectativas de exportación y agrega presión al sector.
En este escenario, desde la UGP recomiendan prudencia y planificación. “Es un año complicado, hay que afinar bien la punta del lápiz, mucha prudencia con los gastos, las inversiones y una muy buena planificación para poder encarar con menos riesgos la próxima campaña”, concluyó Cristaldo.
De esta manera, el agro paraguayo inicia el año con una base productiva sólida, pero con un entorno comercial desafiante. La combinación de buenos rindes, precios presionados y costos en alza marca el pulso de un sector que mantiene su protagonismo económico, aunque con márgenes cada vez más estrechos y con la necesidad de ajustar estrategias para sostener la rentabilidad.
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