El arranque de 2026 había generado expectativas positivas para el comercio importador. La estabilidad del tipo de cambio y el comportamiento del mercado a finales del año pasado impulsaron proyecciones de crecimiento en línea o incluso superiores a las registradas en 2025. Sin embargo, la actividad económica del primer trimestre mostró un ritmo más moderado del previsto.
“El trimestre viene más o menos con un crecimiento del 7%, pero la salida de la mercadería importada no fue tan eficiente como se esperaba”, señaló Dumot en entrevista con InfoNegocios, al analizar el desempeño del sector. El titular del gremio explicó que las empresas importaron con expectativas de ventas más dinámicas, pero el consumo no acompañó en la misma medida.
Uno de los principales factores detrás de esta desaceleración fue el comportamiento del sector de la construcción, uno de los mayores demandantes de productos importados. La menor ejecución de obras públicas, vinculada a retrasos en pagos, y el ajuste de márgenes en proyectos inmobiliarios privados generaron una retracción en la demanda de materiales, particularmente acero y otros insumos.
A esto se sumó un consumo masivo más moderado. Según el presidente del CIP, el supermercadismo y otros rubros vinculados al gasto cotidiano no registraron el dinamismo esperado. El menor circulante, el alto nivel de endeudamiento y los ajustes en el gasto de los hogares incidieron en la velocidad de rotación de la mercadería importada.
Los números del comercio exterior reflejan esta dinámica. Las importaciones acumuladas al mes de febrero alcanzaron US$ 2.796 millones, con un crecimiento interanual de 3,6%. En paralelo, las exportaciones totalizaron US$ 2.719 millones, con una suba del 1,4%. En ese periodo, el comercio exterior movió US$ 5.514,6 millones y registró una leve diferencia negativa de US$ 77,5 millones.
El informe también muestra cambios en la composición de las compras externas. Se registraron aumentos en importaciones de automóviles, electrónicos y maquinaria pesada, mientras que disminuyeron rubros como computadoras, teléfonos y algunos insumos industriales. Por origen, China concentró el 36,5% de las importaciones, seguida por Brasil con 21,5%, el resto de Asia con 12,4% y la Unión Europea con 7,5%.
El frente logístico fue otro factor determinante. Dumot mencionó que la bajante de los ríos generó demoras en la navegación y sobrecostos operativos, mientras que el conflicto geopolítico reciente impactó en los fletes marítimos y fluviales. A esto se sumaron ajustes en el transporte terrestre, que terminaron presionando los márgenes del sector.
“La importación se dio con más fuerza en los primeros meses, pero las ventas no acompañaron y eso termina ajustando los márgenes”, explicó el presidente del CIP. Este escenario podría derivar en una moderación de las compras externas durante el segundo trimestre para equilibrar los stocks acumulados.
El contexto internacional también agrega incertidumbre. El reporte del CIP advierte que la política comercial global continúa volátil, con cambios arancelarios, tensiones geopolíticas y variaciones en los precios de commodities. En Paraguay, la economía inició el año con crecimiento moderado y una demanda interna cautelosa, lo que condiciona la dinámica importadora.
De cara al resto del año, el gremio mantiene una expectativa prudente. El sector proyecta un desempeño similar al de 2025, aunque sujeto a la evolución del tipo de cambio, la recuperación de la construcción y la reactivación del consumo. También influirá el comportamiento de los costos logísticos y la normalización del transporte fluvial.
Con este escenario, el sector importador arranca 2026 con crecimiento, pero con señales de desaceleración. La demanda interna será clave para sostener la actividad, mientras que los costos logísticos y el contexto global seguirán marcando el ritmo del comercio exterior paraguayo.
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