María Fernanda Carrón: “Desde el sector privado también se puede construir con valores institucionales”

María Fernanda Carrón inició su carrera en el sistema financiero a los 19 años, en el ABN AMRO Bank. Tras una trayectoria que la llevó por diversas áreas de la banca, encabezó la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) y fue miembro del directorio del Banco Central del Paraguay. Para ella, el cambio no se impulsa solo desde el sector público: el sector privado, desde sus valores institucionales, también puede generar transformaciones.

María Fernanda Carrón, actual directora de riesgos de Itaú, recordó su paso por ABN AMRO Bank (que en 2008 fue adquirido por Banco Regional), donde pasó por casi todas las áreas, desde telefonista hasta comercio exterior. “Pasé por casi todas las áreas del banco, a excepción de cajera. Siempre quise ser cajera y nunca fui”, recordó con humor. Con el tiempo, se especializó en operaciones de comercio internacional y, tras la compra de la entidad por el Banco Regional, llegó a ocupar el cargo de gerente general adjunta.

En paralelo a su carrera profesional, logró cumplir uno de sus sueños: estudiar una maestría. Primero, realizó una a nivel local, lo que implicó un gran sacrificio al compaginar la vida familiar con la laboral. Más tarde, ya después de los 40, completó una maestría internacional en la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile.

“Fue un proceso largo, lo importante es no correr, sino aprovechar esas etapas, y a veces te toca estar en un área que, en principio, no te puede fascinar, pero luego le vas encontrando el gusto y aprovechando mejor la capacitación”, afirmó.

En 2020 asumió la presidencia de la AFD, que para María Fernanda es una institución con gran trayectoria, con un aporte significativo al país y una sólida base de institucionalidad. Ese reconocimiento fue lo que la impulsó a dar el paso y aceptar el desafío, saliendo de su zona de confort. “Lo difícil es animarse a salir de esa zona, ponerse a prueba en otro contexto”, reflexionó. Su experiencia al frente de la AFD fue tan desafiante como enriquecedora, marcando un crecimiento profesional y personal. Durante el crítico periodo de la pandemia, la institución tuvo un papel fundamental al ofrecer soluciones y herramientas para mitigar el impacto de la crisis. “Fue un momento crucial para el Paraguay y para el mundo, y me encantó poder ser parte de eso. Lo disfruté muchísimo”, aseguró.

Su paso por la banca de segundo piso fue una etapa crucial en su carrera profesional. Consideró que la AFD ha sido clave para instalar en Paraguay el concepto de planificación a largo plazo, algo que antes no existía, y destacó su rol en el impulso de sectores como el forestal, además de su continuo apoyo a la vivienda, especialmente en lo que respecta al acceso a la primera casa propia.

Aunque no descarta volver en algún momento al sector público, hoy está plenamente enfocada en su rol actual dentro del sector privado, convencida de que desde allí también se pueden generar cambios significativos.
“El aporte que uno puede dar desde lo público es extraordinario y más amplio, pero desde el sector privado también se puede construir mucho. Se puede trabajar dentro de los valores institucionales de la entidad en la que estoy hoy, aportando a la sostenibilidad, la inclusión financiera y la construcción del sistema financiero que estamos llevando adelante como parte de una de las entidades más importantes del país”, enfatizó.

Sector financiero

Desde su trayectoria en el sistema financiero paraguayo, reconoció que ha evolucionado de manera notable en los últimos años, consolidándose como un pilar fundamental para el crecimiento económico del país. Sin embargo, los desafíos aún son importantes y el futuro demandará una transformación estructural impulsada por la tecnología y la inteligencia artificial. “Lo que veremos en cinco años será muy distinto a lo que conocemos hoy. No podemos esperar para adaptarnos, tenemos que incorporar estas herramientas de forma inmediata y sostenible”, sostuvo.

Sobre el panorama económico actual, consideró que Paraguay tiene un potencial único, reflejado en la estabilidad económica que ha logrado mantener incluso frente a las dificultades de países vecinos. Esta estabilidad le ha valido al país un reconocimiento internacional cada vez mayor.

Carrón señaló al sector forestal como uno de los grandes beneficiados en este contexto, pero también identificó oportunidades en industrias vinculadas a la producción alimenticia y al desarrollo energético, áreas clave para el futuro del país. “La energía es un tema estratégico que debemos abordar de forma inmediata, tanto desde lo público como desde lo privado, porque será fundamental para todo lo que viene”, apunta.

Finalmente, apuntó al crecimiento del sector inmobiliario como otro ejemplo del dinamismo económico. “Hoy tenemos un sector inmobiliario creciendo. Tenemos una nueva visibilidad de la ciudad y su expansión, donde también hay un desarrollo inmobiliario enorme, y yo creo que todo esto es lo que va a potenciar para tener un nuevo Paraguay, sobre todo con condiciones mucho más igualitarias para la mayor parte de la población”, expresó.

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