“Ante la falta de crédito hipotecario, la inversión para poner en alquiler sigue siendo mayoritaria. Hoy tenemos una relación de 75-25; es decir, el 75% de lo que se está comprando es para poner en alquiler y el 25% corresponde al consumidor final”, explicó Raúl Constantino, presidente de la Cámara Paraguaya de Desarrolladores Inmobiliarios (Capadei).
Para el titular del gremio, revertir esta proporción dependerá de fortalecer el acceso al financiamiento de largo plazo. En ese sentido, valoró los avances recientes en materia de crédito hipotecario y las herramientas impulsadas desde el sector público para dinamizar el acceso a la vivienda.
Constantino señaló que desde la Cámara vienen trabajando desde hace años para que el financiamiento sea una pieza central del desarrollo inmobiliario. “El tema del crédito hipotecario fue siempre la piedra angular de nuestro trabajo en la Cámara. Venimos impulsándolo desde el inicio mismo y estamos muy contentos de que ya exista un crédito en el mercado”, afirmó.
Además del destino de las compras, el presidente de la Capadei indicó que también cambió el perfil del consumidor inmobiliario. Actualmente, quienes acceden a una vivienda propia son principalmente familias constituidas, con una edad promedio de entre 30 y 40 años y, generalmente, con uno o dos hijos.
“Son las familias que hoy están comprando. Después, toda esa franja de edad que va desde los 22 o 23 años hasta los 30 está compuesta, en su mayoría, por inquilinos”, informó. Según detalló, los jóvenes independientes representan un segmento importante del mercado, ya que sus condiciones laborales les permiten acceder a viviendas en alquiler.
El ejecutivo agregó que, cuando este segmento más joven decide comprar, la tendencia se inclina hacia departamentos y unidades multifamiliares antes que hacia viviendas tradicionales en terrenos amplios. “Si llega a comprar una propiedad, compra un departamento, no tanto una casa de 12 por 30”, señaló.
El mercado evolucionó significativamente en los últimos 15 años. Según Constantino, inicialmente uno de los principales cuestionamientos era la falta de variedad en la oferta inmobiliaria, pero actualmente existen propuestas para diferentes segmentos y capacidades económicas.
“Hoy podemos decir que hay opciones para todos los gustos y todos los bolsillos. Creo que el desarrollador está haciendo su trabajo y ha demostrado que, con políticas públicas adecuadas, podemos lograr que una familia paraguaya acceda a su vivienda propia”, sostuvo.
Otro de los factores que está modificando la dinámica del mercado es el aumento del costo de la tierra. Constantino explicó que la vivienda tradicional en terrenos amplios se volvió menos accesible para muchas familias debido al valor de los inmuebles, especialmente en zonas consolidadas.
“Comprarse una casa de 12 por 30 ya es un lujo. El costo de la tierra ha jugado un papel importantísimo en esta situación”, comentó. Agregó que, para una familia promedio, especialmente en Asunción, la alternativa más viable actualmente es acceder a unidades multifamiliares o departamentos.
Nuevas zonas inmobiliarias
Este escenario también impulsó el crecimiento de nuevas zonas de desarrollo. Luque se convirtió en uno de los principales polos inmobiliarios debido a la disponibilidad de terrenos, los costos más competitivos y una gestión municipal que favorece la aprobación de proyectos.
“Por ejemplo, si un terreno en Asunción cuesta US$ 1.000, en Luque puede costar US$ 200 o US$ 250”, apuntó Constantino, quien agregó que estos factores ayudaron a potenciar la llegada de nuevos emprendimientos.
Además de Luque, mencionó a Mariano Roque Alonso como una zona con potencial de crecimiento residencial y comercial. En el interior, destacó la recuperación de la actividad inmobiliaria en Ciudad del Este, impulsada por la actividad industrial y la llegada de nuevos habitantes. También señaló a Encarnación como un mercado con oportunidades vinculadas al turismo y la inversión.
Para Constantino, el desafío del sector ahora es consolidar las condiciones para que Paraguay siga atrayendo inversiones, pero también pueda convertir ese interés en más propietarios de viviendas.
“Nuestro trabajo y nuestro mayor anhelo es que la vivienda propia sea una realidad”, concluyó.
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