En lo que respecta a 2026, desde la AFD reportaron que la cantidad de garantías emitidas por el Fondo de Garantías para la Mujer (Fogamu) creció 42% en el primer trimestre respecto al mismo periodo del año pasado. A su vez, el crédito respaldado en dólares aumentó 99% y en guaraníes, 65%.
En conversación con InfoNegocios, la presidenta de la AFD, Stella Guillén, explicó que el programa Jepytaso —del cual se desprende esta línea específica— responde a una necesidad concreta: adaptar las condiciones del financiamiento a la realidad de pequeños productores y pymes, especialmente del interior del país.
Más que un producto financiero, Jepytaso fue concebido como un programa integral. A través de un fideicomiso administrado por la AFD —con aportes del Ministerio de Economía y Finanzas y el Senave por cerca de US$ 20 millones— los recursos son canalizados mediante el Crédito Agrícola de Habilitación, que actúa como brazo operativo para llegar al beneficiario final.
El programa Jepytaso Mujer está dirigido a mujeres que lideran microempresas, pequeñas y medianas empresas, así como a productoras de la agricultura familiar y profesionales independientes. Abarca sectores como el agropecuario, forestal, artesanal, agroindustrial, comercio y servicios. Contempla montos de hasta G. 450 millones para microempresas, hasta G. 1.250 millones para pequeñas empresas y hasta G. 2.000 millones para medianas empresas, con plazos de hasta 60 meses y tasas desde el 9% anual.
Los recursos pueden destinarse tanto a inversión como a capital de trabajo, incluyendo la compra de maquinaria, herramientas e insumos, así como la expansión o mejora del negocio, con garantías respaldadas por el Fogamu, en el marco de una iniciativa orientada a impulsar el crecimiento de emprendimientos liderados por mujeres.
“La tasa máxima es del 9%, porque toda la evidencia muestra que las mujeres son mejores pagadoras, toman decisiones más informadas y presentan menor nivel de incumplimiento”, sostuvo Guillén, al destacar que la política pública empieza a reconocer ese menor riesgo.
Foco en la inclusión
Uno de los principales obstáculos para las mujeres sigue siendo la falta de acceso al crédito, ya sea por menor acceso a activos o por niveles de informalidad. En ese punto, la AFD cumple un doble rol: además de administrar el fideicomiso, aporta garantías específicas a través del Fogamu.
A esto se suma un tercer componente poco habitual en este tipo de programas: la asistencia técnica. Desde mejoras productivas en el agro hasta asesoramiento en gestión o diseño en el caso de pymes industriales o textiles, el objetivo es que el crédito no solo se otorgue, sino que efectivamente genere crecimiento.
“Para este segmento, el acompañamiento es clave. No se trata solo de financiar, sino de asegurar que ese financiamiento se traduzca en mayor productividad”, explicó la titular de la AFD.
El rol del sistema financiero
El avance de estos instrumentos también empieza a generar un efecto en cadena dentro del sistema financiero. Según Guillén, bancos, cooperativas y financieras ya están desarrollando productos propios enfocados en mujeres, incorporando mejoras en tasas, plazos y acceso a garantías.
Este movimiento refleja un cambio de percepción: de ver a la mujer como un segmento de mayor riesgo, a reconocerla como un actor económico con alto potencial y buen desempeño crediticio.
Desde la banca de desarrollo, el desafío sigue siendo cerrar brechas estructurales. La menor tenencia de activos, la informalidad o la multiplicidad de roles que asumen muchas mujeres siguen condicionando su acceso al crédito.
Sin embargo, para la AFD, el enfoque ya no pasa únicamente por una cuestión de equidad, sino de eficiencia económica. “La mujer es un agente económico; no es una cuestión de justicia la que nosotros estamos poniendo sobre la mesa, sino que estamos ayudando a que el sistema financiero y el sistema económico en sí reconozca esa fuerza productiva que está en la mujer, y realmente estamos viendo los resultados”, expresó.
Cartera AFD
En lo que respecta al resto de productos, en 2026 se totalizaron US$ 240,8 millones en créditos aprobados, lo que representa un crecimiento del 152,4% respecto a 2025. El financiamiento a la vivienda lidera la expansión del crédito, con US$ 111,4 millones (46,3% del total), impulsado principalmente por el programa Che Roga Porã, que canalizó US$ 93,1 millones.
A su vez, el sector industrial muestra un repunte significativo frente al año anterior, alcanzando US$ 25,3 millones (10,5% del total). En tanto, el sector ganadero mantiene un rol relevante en la cartera, con US$ 19,4 millones (8,0%), dinamizado principalmente por el programa de Retención de Vientres.
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