Corredor Vial Botánico: el resistido proyecto que busca descongestionar la entrada a Asunción

(Por Diego Díaz) Tal vez sea redundante mencionar que la construcción de obras es la gestión pública que menos convence a la ciudadanía, el caso del Metrobús marcó muy fuerte a las personas que fueron afectadas por todo el trajín que tuvieron que resistir para que luego de largos meses el proyecto permanezca inconcluso de forma definitiva.

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Ahora un escenario similar aparece, caracterizado por la incertidumbre, la necesidad de encontrar una solución al gran volumen de automóviles –estiman unos 40.000 por día- que circulan por la zona del Jardín Botánico y Zoológico de Asunción (JBZA) y el temor a que parte de la vegetación del JBZA se eche a perder por nada. Ayer las autoridades del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), la Municipalidad de Asunción y el Consorcio D-R Costanera se reunieron para presentar formalmente el proyecto titulado Interconexión Vial de la Costanera con la avenida Ñu Guasu, mejor conocido como Corredor Vial Botánico. Durante el encuentro explicaron cuáles fueron los antecedentes de este proyecto que requerirá una inversión de US$ 356 millones.

Según el ingeniero Fernando Antona del Consorcio D-R Costanera, el Corredor Vial Botánico es producto de un análisis de diversas alternativas para mejorar el tránsito en la zona, que inicia con la mejora de la Avenida Artigas y posteriormente con la construcción de la costanera como una propuesta integral. “Al avanzar con este proyecto se generó otro que busca unir la avenida Ñu Guasu con la Avda. Costanera, en primer lugar se habló de un túnel con 300 metros de amplitud que abarcaba solamente el cruce de Viñas Cue con la calle Fiebrig, pero esta medida no atendía la intercepción de Artigas ni la de Sacramento”, añadió Antona.

Cuando se dispuso el cambio de la construcción del túnel por la del corredor vial empezaron las opiniones dispares. Antona comentó que el túnel no era suficiente para la cantidad de vehículos que transitan en la zona luego de haber realizado estudios, sin embargo, Matilde Shaerer, ingeniera y parte de la organización Frente Popular para la Defensa de Asunción manifestó que dentro de los antecedentes para solucionar el problema del tránsito existe uno que consiste en la construcción de una circunvalación próxima al JBZA, una obra anterior incluso a la del túnel subterráneo que ya contaba con asfaltado pero igualmente se procedió a la construcción de un túnel y luego del corredor vial.

Las personas que tienen una posición contraria a los avances de dicha obra también señalaron que “es irregular el cambio de la obra que incluía el túnel a la construcción del corredor vial porque la misma empresa es la que la realizará, siendo que el proyecto cambió”. Ante esto, Antona aseguró que “el proyecto no perdió la idea principal, que era unir la Costanera Norte con la avenida Ñu Guasu”. Sobre el abandono de la circunvalación del JBZA, Antona aclaró que el MOPC consideró que la afectación al botánico sería mayor, porque la obra pasaría al lado de la reserva natural del JBZA, una zona con mayor diversidad, más larga y costosa.

En relación al proyecto de la circunvalación, Shaerer afirmó que esta construcción solo necesitaría algunos arreglos y que “es mentira que la vegetación se echaría a perder, aparte, muchas personas ya están utilizando las calles construidas para el proyecto original”.


Técnicamente bueno, pero poco sostenible

El ingeniero Pablo Callizo presenta una postura crítica a la construcción del Corredor Vial Botánico, pero no por problemas relacionados a la ingeniería, sino por el enfoque, “que se basa principalmente en la intención de favorecer el uso de automóviles particulares. Es muy probable que el corredor colapse, un ejemplo práctico es lo que pasa con el superviaducto de Madame Lynch, manda mayor volumen de vehículos a Artigas. Este es un tipo de construcción que no es sostenible, no podemos solucionar todo con viaductos”, señaló Callizo.

Para Callizo la verdadera solución para transitar mejor es la creación de un transporte público y no decidir entre hacer una circunvalación, un túnel o un viaducto y para ello “debemos cambiar la manera en la que invertimos en infraestructura”, sostuvo. Asimismo, Callizo acotó que es demasiado visible la manera en la que no se planifican obras en el país y eso tendrá consecuencias que serán muy difíciles de afrontar.

Por otro lado, Callizo aclaró que el monto que se invertirá en el Corredor Vial es acorde, pero ese dinero podría ser destinado a algún medio de transporte y combinarlo con otras alternativas, como sería la implementación de un sistema de estacionamiento que permita a los autos llegar hasta un lugar y luego que las personas se movilicen en transporte público.

Desde la perspectiva social, Callizo mencionó la marginalidad en el entorno de los viaductos, que con el tiempo “se vuelven lugares en los que se abandonan motocicletas, hay inseguridad, las casas pierden su valor y otras consecuencias propias de tener una estructura muy grande en un barrio”. Además, apuntó que si existe una intención de revitalizar el JBZA, el Corredor Vial Botánico tampoco sería una obra que ayude a promover a que más gente vaya al lugar.

Datos generales sobre la obra

El Corredor Vial Botánico está programado para culminar en 18 meses, incluyendo los trabajos de terminación.

El Consorcio D-R Costanera está conformado por la empresa argentina Benito Roggio e Hijos SA y la firma paraguaya CDD Construcciones S.A.

La obra tiene la aprobación de la comuna capitalina y la Secretaría Nacional de Cultura, por ser el JBZA un patrimonio natural, histórico y cultural del Paraguay, reconocido por la Unesco.

Según el MOPC, como compensación ambiental por la utilización de 1.6 hectáreas de terreno, el JBZA recibió a cambio 32 hectáreas colindantes que pertenecen al RC4, y que fueron cedidas por el Ministerio de Defensa a la Municipalidad de Asunción mediante un contrato de usufructo por los próximos 99 años. 

El pasado 16 de setiembre iniciaron los trabajos previos para la construcción en la zona. Los manifestantes contra la obra lograron una medida cautelar que postergó la construcción por tres días (desde el sábado 14 al lunes 16), por lo que el martes ya se trabajó de forma regular y el Estado apeló el recurso de amparo recibido.

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