Para el economista Víctor Raúl Benítez, los puntos más altos del Gobierno fueron las negociaciones para conseguir recursos de Itaipú y Yacyretá. En el primer caso, después de dos años, Paraguay y Brasil no lograron actualizar la tarifa técnica de contratación de energía, capítulo que se cerró en US$ 19,28 por kilovatio-mes, lo que aseguraría ingresos totales de US$ 1.250 millones, de los cuales alrededor de US$ 200 millones son ingresos nuevos.
Con Yacyretá se dio un paso importante en la amortización de la deuda de Argentina por la cesión de energía y por la compra de energía. En total, el vecino país adeudaba alrededor de US$ 350 millones que no se estaban regularizando por el difícil momento económico de Argentina.
"La creación del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) también fueron puntos positivos, al igual que la creación de la Superintendencia de Jubilaciones y Pensiones", manifestó el economista. Según datos oficiales, el Estado recaudó US$ 400 millones más gracias a la unificación de Aduanas con Tributación.
Como aspectos críticos, el economista consideró que Peña no se animó a arrancar la "motosierra" para gastos corrientes innecesarios. "No se anima a mitigar el clientelismo. De ahí el déficit fiscal y la deuda creciente", puntualizó. En cambio, subrayó que la inversión pública fue cortada bruscamente, lo que iba a compensar con dinamismo económico el malgasto de los recursos públicos.
Por su parte, el economista Rodrigo Ibarrola coincidió en que el aumento de la recaudación es un hecho beneficioso, al igual que el fin de los gastos sociales, que fue un corte inadvertido. Además, manifestó que Peña “por lo menos parece comprometido en aumentar la cobertura de los programas Tekoporã y adultos mayores, dos subsidios que son importantes para los estratos más desfavorecidos”, apuntó.
Como un hecho positivo también resaltó que la futura interconexión de datos entre DNIT, IPS y el Ministerio del Trabajo es un punto fuerte, pero todavía no se está concretando.
En cuanto a los déficits del Gobierno, Ibarrola sostuvo que aún no hay señales de nuevas inversiones y no logró sumar los puestos de trabajo que había prometido. "Solamente un cuarto de los nuevos empleos son formales, el resto es informal", complementó. No obstante, admitió que “es difícil generar 500.000 empleos, más si se pretende formalidad”.
Por último, criticó que Peña rechace aumentar la tasa al tabaco, que no haya reglamentado la Ley de Superintendencia de Pensiones ni conformara ninguno de sus órganos a pesar del apuro, no reglamentó aún la Ley de Simplificación Administrativa, sancionada hace ocho meses, y dejó sin efecto la ampliación de la Ley de Transparencia a través de un veto.
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