La regla de los 3 años: ¿Es un mito o realidad que las empresas experimentan una caída abrupta tras un rápido crecimiento inicial?

(Por BR) La regla de los 3 años de crecimiento es una idea ampliamente discutida pero carente de respaldo estadístico sólido. Mientras que algunos estudios indican que alrededor de un tercio de las nuevas empresas cierran en los primeros dos años, y solo la mitad alcanza los cinco años, la variabilidad es considerable y está influenciada por factores como el sector y las condiciones económicas.

Al respecto Wildo González, chief economist de Puente de Casa de Bolsa, mencionó que “a finales de los 90 comienzos de los 2000, todos invertían en acciones ligadas a internet, casi sin mirar sus números. Eran empresas que aparecían, cotizaban en bolsa, y después como el negocio no era viable, quebraban, esta burbuja explotó cuando la reserva federal subió la tasa de interés, otro ejemplo es la pandemia del COVID-19, todos invirtieron en empresas que estaban ligadas a las comunicaciones, para reuniones virtuales entre otros, de cuales ya quedan pocas vigentes”.

En el contexto local, este fenómeno podría ser más común en las pymes, que a menudo enfrentan desafíos durante sus primeros cinco años. Según un informe del Banco Mundial, alrededor del 20% de las empresas en América Latina no sobreviven más allá del primer año, y casi la mitad desaparece antes de cumplir cinco años.

“En Paraguay, factores como el ambiente de negocios, el acceso al crédito, la carga regulatoria y la capacidad de adaptarse a cambios en el mercado son determinantes para el éxito o fracaso empresarial”, agregó Wildo González.

Para evitar o mitigar una caída tras un rápido crecimiento, las empresas deben: construir un modelo de negocio sólido; enfocarse en la rentabilidad y la escalabilidad a largo plazo, no solo en el crecimiento rápido; diversificar los ingresos para no depender de un solo producto o mercado; mantener una estructura de costos flexible y adaptable.

Por otro lado, se deben enfocar en fomentar la innovación y en mejorar continuamente, concretamente: invertir en investigación y desarrollo para mantenerse a la vanguardia; crear una cultura que valore la creatividad, la experimentación y la toma de riesgos.

Otra clave se encuentra en estar atentos a las tendencias del mercado y a las necesidades cambiantes de los clientes, para lo cual es necesario adaptarse a los cambios del mercado, monitorear el entorno competitivo y las preferencias de los consumidores, implementar estrategias para responder a las nuevas amenazas y oportunidades, ser flexible y ágil para realizar cambios rápidos cuando sea necesario.

“La innovación es clave para la supervivencia y éxito a largo plazo. Pero también es sumamente importante que las empresas tengan una comprensión adecuada del entorno macroeconómico que lo rodea, y como este podría impactar al desarrollo de sus negocios” resaltó el economista.

Las empresas que logran fomentar una cultura de innovación y adaptación al cambio estarán mejor posicionadas para navegar por los desafíos del mercado y prosperar en el tiempo.

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