Para comprender el verdadero alcance, reunimos tres perspectivas complementarias: la de las universidades que diseñan los programas, la de quienes atravesaron la experiencia como alumnos y la del mercado, que finalmente demanda ese talento.
Desde la Universidad Autónoma de Asunción (UAA), el M. Sc. Alejandro Martin, gerente comercial de Postgrados, consideró que el MBA dejó de ser un complemento para convertirse en un activo estratégico. A diferencia de otros posgrados más técnicos, explicó que el programa apunta a la alta gerencia, combinando estrategia, finanzas, capital humano y negociación, con énfasis en la aplicación práctica y el análisis de casos reales, además de contar con acreditación internacional. En este marco, la transformación digital atraviesa todo el plan de estudios como una competencia básica del liderazgo moderno.
“Hoy, un profesional debe cursarlo para adquirir una visión holística de la organización. No se trata solo de aprender finanzas o marketing, sino de desarrollar la capacidad de tomar decisiones bajo incertidumbre y liderar equipos multidisciplinarios con una mentalidad internacional, avalada por una doble titulación válida en toda Europa”, expresó.
Este recorrido académico proyecta a los egresados hacia posiciones de conducción, como gerencias generales, direcciones de operaciones, áreas financieras y de planificación estratégica. También habilita oportunidades en consultoría senior, asesoría en inversiones y funciones de responsabilidad dentro de organismos públicos o multilaterales.
Una lectura similar comparten desde la Universidad Central del Paraguay. Su director ejecutivo, Juan Agustín Aguilera, afirmó que el mercado exige perfiles capaces de adaptarse con rapidez y dominio del entorno digital. En ese sentido, el MBA de la Universidad Central responde a una demanda concreta: formar profesionales preparados para tomar decisiones en escenarios complejos y cambiantes.
“Entendemos al MBA como una herramienta de transformación profesional que permite ampliar la mirada del negocio sin perder contacto con la realidad empresarial”, dijo.
El modelo híbrido —clases online combinadas con talleres presenciales— busca responder a ejecutivos en actividad que necesitan flexibilidad, pero también espacios de intercambio que fortalezcan vínculos y potencien el networking.
En términos de proyección profesional, Aguilera señaló que los egresados suelen acceder a gerencias, direcciones, jefaturas estratégicas, roles de consultoría o al desarrollo de emprendimientos propios, en un escenario donde la combinación de visión de negocios, tecnología y networking actúa como acelerador de carrera.
Aprendizaje y red de contactos
La experiencia de cursar un MBA suele generar transformaciones que exceden los contenidos académicos y modifican la forma en que los profesionales interpretan el negocio.
Para Matías Bertoli, graduado del MBA de Initiative Escuela de Negocios, la decisión de iniciar el programa estuvo vinculada a la necesidad de fortalecer áreas que, en la práctica diaria, resultaban determinantes.
“Sentía que me faltaban conocimientos en recursos humanos y finanzas. Una vez adentro, te das cuenta de que hay mucho más que aprender en las otras áreas que abarca el MBA”, comentó.
Antes de elegir, recomendó investigar los distintos perfiles disponibles en el mercado, ya que existen MBA con orientaciones hacia pequeñas y medianas empresas, alta gerencia o compañías familiares. Esa especialización, aseguró, también influye en el tipo de vínculos que se construyen durante el curso.
“Yo creo que se aprende un poco de tres cosas: conocimientos, contactos y mentalidad; pero el networking sería lo más valioso, ya que es bastante importante en un país como el nuestro”, resumió.
La voz del mercado
Desde el punto de vista de la empleabilidad, el MBA mantiene su peso, aunque no actúa como garantía automática de éxito.
Cecilia Dos Santos, directora de Red Jobs Paraguay, explicó que en posiciones ejecutivas o estratégicas la maestría continúa siendo una señal muy valorada por las empresas, ya que simboliza una visión integral del negocio, capacidad de análisis y exposición a metodologías modernas de gestión. “En un mercado que está cada vez más competitivo y conectado con estándares internacionales, esto suma”, remarcó.
No obstante, advirtió que las organizaciones miran cada vez más el conjunto de capacidades del candidato. Liderazgo, lectura del mercado, pensamiento estratégico y resultados concretos suelen tener tanto peso como la certificación académica.
“Lo que realmente va a definir la empleabilidad y el crecimiento profesional es la combinación entre la formación, la experiencia, las habilidades blandas y la capacidad de generar impacto en el equipo y en el resultado del negocio”, enfatizó.
Además, en industrias como tecnología o innovación, algunas certificaciones específicas pueden resultar incluso más determinantes, según el rol.
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