Hoy, con el esfuerzo grabado en las manos y el amor de familia como motor, lideran el Centro de Servicios Azul, la gomería móvil que ya asiste a muchos conductores en las rutas del país.
El nombre del emprendimiento, Azul, lleva la identidad de la hija de la pareja, el gran motivo por el cual nunca se permitieron bajar los brazos.
Al ver que los camiones de carga, colectivos y vehículos particulares quedaban varados en la ruta sin nadie que los auxilie, a Edgar se le encendió la chispa de la innovación. ¿Por qué esperar a que el cliente venga sufriendo hasta la gomería si podemos llevar la solución hasta donde esté?
"No teníamos capital ni crédito. Golpeamos puertas en todos lados. Para comprar las primeras herramientas juntábamos y vendíamos latitas de cerveza y gaseosa. Con eso y un esfuerzo gigante, logramos reunir la entrega inicial para sacar nuestro primer camioncito cero kilómetro. Edgar armó todo adentro: le puso la compresora, la desmontadora y montó la gomería sobre ruedas", recordó a InfoNegocios Angélica con la voz llena de emoción.
Amor, ruta y madrugadas de rescate
Lo que comenzó como una apuesta desesperada por sobrevivir se convirtió en un servicio indispensable. La gomería móvil de Edgar y Angélica no solo comenzó a atender a vecinos de la zona, sino a gigantescas flotas de transporte de combustible, cemento y camiones de logística pesada.
Sin importar si son las dos o las cuatro de la mañana, cuando el teléfono suena en la casa de los Rojas-Quiñónez, el matrimonio se levanta en equipo. Edgar al volante y al frente del trabajo técnico; Angélica a su lado, sosteniendo la linterna, pasándole las herramientas y dándole el impulso moral que solo una compañera de vida sabe dar.
"Al principio las mujeres somos más miedosas de endeudarnos, pero yo conozco la capacidad de mi marido y él la mía. Si le llaman a la madrugada, yo me levanto con él, lo acompaño y le paso las llaves. En un negocio familiar el apoyo de la pareja es todo; si uno solo sale a luchar es muy difícil", reflexionó Angélica.
La entrega del equipo es tal que han llegado a prestar auxilio mecánico a vehículos 4x4 en plena competencia en Caaguazú, en el icónico Rally del Chaco y en el Rally del Paraguay. Sus auxilios no tienen fronteras, ya que también han viajado hasta Falcón, Coronel Oviedo y a más de 180 kilómetros dentro del Chaco paraguayo para rescatar a quien quedó varado en la nada.
Trabajo digno, tecnología y precios del pueblo
Pese al crecimiento y a contar hoy con un equipo de 10 personas y un nuevo camión de mayor porte totalmente equipado con tecnología mecanizada —que cuida las llantas deportivas sin golpearlas—, la esencia de la familia sigue intacta.
En cuanto a los precios, un auxilio móvil dentro de su zona base (Mariano Roque Alonso y alrededores) puede costar desde G. 80.000, adaptándose siempre a la situación de quien está en apuros en la calle.
"A veces nos llama gente que nos dice 'tengo esto nomás' y nos vamos igual. No se trata de ser careros ni de abusar de la necesidad del otro. Preferimos tener la bendición de clientes fieles que nos recomienden antes que cobrar precios disparatados", aseguró la emprendedora.
Hoy, la historia de Edgar y Angélica da frutos multiplicados, ya que además de su flota de asistencia en ruta, lograron consolidar sucursales físicas en Mariano Roque Alonso, Chaco-i (Cerrito) y sobre la ruta que une Limpio con Emboscada.
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