Atraso de la siembra y pocas lluvias podrían incidir en la merma de la producción del maíz

El atraso en la siembra que afecta al sector agrícola por la falta de lluvias se registraba al principio con la soja y ahora también con el maíz. El efecto en cadena significó que en las zonas maiceras por excelencia, como Alto Paraná, Canindeyú, San Pedro, Itapúa o Caazapá, la siembra también se demore y que los rendimientos estén por verse, porque continuó la tendencia de escasas lluvias, según Hugo Pastore, vicepresidente de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).

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"El área de siembra está por el orden de las 800.000 hectáreas y los rendimientos se verán afectados por la falta de lluvia, y más adelante estaremos viendo cómo esto incide en la calidad del producto final. Estas lluvias dispersas que se registraron en las últimas semanas ayudan a reducir las pérdidas y a recuperar algunos cultivos", afirmó Pastore.

La superficie de cultivo tuvo un pequeño incremento a causa de los retrasos registrados en la cadena agrícola, que ya no permitieron que los productores siembren la soja zafriña. 

Si bien se habló de un promedio de 5 millones de toneladas para esta temporada, con un rendimiento reducido que oscilaría las 4.8 toneladas por hectárea, en un cálculo rápido se estima entre 3.8 millones de toneladas, aunque la cifra puede ser superior. 

"En el rendimiento influye el tipo de semilla, el nivel de fertilización, el mayor o menor ataque de plagas y el gran determinante es la lluvia. Se puede usar mecanismos con muy poca tecnología, pero si se tienen buenas lluvias, se obtienen buenos rendimientos igual, y sin lluvias no hay caso", reconoció.

La cosecha de esta temporada debería comenzar en junio en las primeras áreas. 

Consumo

La demanda interna de este año se verá afectada porque existe una merma en la producción de etanol, por el menor uso de combustibles, aunque se mantendrá el consumo de productos alimenticios para los sectores avícola, vacuno, porcino.

"Solamente la industria de etanol consume más de 1 millón de toneladas por año y en la producción de proteína animal, se tienen unas 700 mil toneladas aproximadamente. El resto necesariamente va al mercado de exportación, que en este contexto nos mostrará a dónde irá específicamente, aunque Brasil siempre es el comprador más relevante", indicó.

Sobre el tema de las exportaciones, Pastore remarcó que siguiendo la línea de la caída del consumo de combustibles y la caída en la cotización del petróleo, los precios del maíz también están teniendo valores más reducidos, porque existe una demanda menor y una gran producción disponible. 

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