Giménez explicó que el año comenzó con un dinamismo relativamente alentador, impulsado principalmente por la temporada escolar y el retorno de las familias a la rutina habitual. Este fenómeno, típico del período posvacaciones, generó un repunte en la demanda de diversos productos, aunque con una particularidad que se convirtió en una constante durante los últimos meses: el consumidor está notablemente más cauto con sus gastos.
“Desde la cámara observamos que el comercio sigue siendo un motor importante de la economía y que el consumo mantiene un ritmo sostenido en comparación con años anteriores”, señaló Giménez. Sin embargo, el presidente de Comampar enfatizó que este ritmo no debe confundirse con un auge desmedido. El escenario actual se caracteriza por un cliente que planifica sus compras, que compara precios con mayor frecuencia y que prioriza los artículos de primera necesidad sobre aquellos considerados prescindibles.
En cuanto a la situación particular de los asociados a la cámara, Giménez describió el panorama como un “escenario moderado”. Aclaró que no se puede hablar de un trimestre negativo en términos de flujo de ventas, pero sí de un mercado más exigente. “Los socios están teniendo un flujo de ventas estable, aunque con un consumidor más prudente”, afirmó. Destacó, en este contexto, el rol fundamental que cumple el comercio mayorista, un canal que ganó un protagonismo creciente en Paraguay.
La posibilidad de acceder a mejores precios mediante la compra por volumen sigue atrayendo a muchas familias, lo que explica la consolidación y el crecimiento de este segmento en los últimos años dentro del mercado de consumo masivo. Este comportamiento permite que, pese a la prudencia del consumidor, las ventas se mantengan en un piso sólido.
Mirando el calendario comercial, Giménez se mostró optimista respecto al impacto de la Semana Santa, una de las fechas tradicionalmente más fuertes para el sector alimenticio. La demanda de productos típicos para la elaboración de comidas tradicionales de la temporada genera un pico de actividad muy significativo.
“Históricamente, la Semana Santa es uno de los momentos de mayor movimiento comercial para el sector alimenticio y de consumo masivo”, recordó. Se espera un repunte importante en las ventas, concentrado especialmente en la semana previa a los días santos y, con mayor intensidad, durante el miércoles y jueves santos, cuando las familias realizan las compras principales para los festejos.
El análisis de Giménez también abordó los cambios en la cesta de la compra. En un contexto en el que la economía familiar busca optimizarse, son los productos no esenciales o de consumo ocasional los que tienden a resentir sus ventas. En contrapartida, los artículos que conforman la canasta básica mantienen una buena rotación, aunque con una variación sustancial en los hábitos de adquisición.
“Los consumidores priorizan marcas más económicas o presentaciones más accesibles debido al impacto de los precios en los alimentos”, explicó. Este fenómeno demuestra que, si bien el consumo no se detiene y sigue activo, se vuelve mucho más racional y orientado a la cobertura de necesidades fundamentales, dejando en un segundo plano aquellos productos que no son estrictamente necesarios en el día a día.
Finalmente, al ser consultado sobre las proyecciones para el primer semestre, el líder gremial adoptó una postura de “optimismo moderado”. Las expectativas de crecimiento se asientan en la estabilidad actual del consumo y en el impulso que generan las fechas comerciales clave, como la reciente vuelta a clases y la inminente Semana Santa.
“Si el consumo se mantiene estable y las fechas comerciales acompañan, creemos que el sector podría registrar un crecimiento de facturación en torno al 5% al 8% durante el primer semestre”, proyectó Giménez. Este crecimiento previsto, aunque no explosivo, es reflejo de un proceso de consolidación del comercio mayorista y minorista como un canal cada vez más relevante dentro del entramado del mercado de consumo en Paraguay.
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