Para Martha Coronel, economista de Mentu, “los costos de importación están expresados en dólares o en otras monedas extranjeras. Si el precio del dólar sube, también lo hacen el costo de los productos importados y del flete para transportarlos. El 30% de esta canasta está compuesto por bienes importados, por lo que un incremento en los costos de importación podría impactar en la inflación, aunque en una proporción menor”.
Si bien el impacto no es uniforme, hay sectores que se ven más afectados por la fluctuación del tipo de cambio. Coronel destacó que “los sectores que más dólares requieren son los de combustibles, importadores en general y maquinarias, dado el alto precio de estos productos”.
Por su parte, Hugo Royg, director ejecutivo del Centro de Importadores del Paraguay (CIP), señaló: “La maquinaria agrícola, los fertilizantes y los insumos para la producción también se ven afectados. A esto se suman los productos electrónicos, así como los bienes de consumo duradero, como heladeras, televisores, vehículos y motocicletas”.
Por otro lado, la industria alimentaria también experimenta consecuencias. “Paraguay produce alimentos primarios, pero muchos productos elaborados son importados. La suba del dólar impacta en el precio de estos alimentos, lo que repercute en el costo de la canasta básica”, indicó Royg.
En febrero, las importaciones cerraron en US$ 2.678,8 millones, un aumento del 1,2% respecto a enero. Las importaciones para uso interno registraron un incremento del 7,4%, mientras que aquellas bajo el régimen de turismo tuvieron una reducción del 15,3%. En tanto, los bienes de consumo aumentaron un 9,9%, impulsados por mayores compras de sustancias alimenticias (+23,2%), textiles y sus manufacturas (+6,3%) y papel y cartón (+13,6%).
A pesar del buen desempeño de febrero, la incertidumbre en torno al dólar plantea desafíos. Según Royg, la clave para mejorar el sector radica en la combinación de políticas cambiarias con políticas antiinflacionarias. “Lo que tenemos que buscar es mantener un tipo de cambio real a mediano plazo. Cualquier desviación significativa puede generar un mayor riesgo para la economía”, advirtió.
En cuanto a las perspectivas para los próximos meses y para 2025, Royg señaló que la economía siempre está expuesta a shocks externos, ya sea en la producción o en los precios internacionales. “El rol del sector público es atenuar estos impactos. Creemos que el tipo de cambio de equilibrio debería situarse en torno a G. 7.800 por dólar en el mediano plazo”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que si el tipo de cambio supera ese nivel, podría generar un mayor riesgo para la estabilidad económica. “Es necesario monitorear de cerca la evolución del mercado cambiario y tomar medidas preventivas para evitar desequilibrios que perjudiquen tanto a las empresas como a los consumidores”, puntualizó Royg.
Según Coronel, “la evolución del dólar dependerá en gran medida de la inflación en Estados Unidos. Si la inflación sigue por encima de la meta, la Reserva Federal (Fed) mantendrá su tasa de referencia en niveles elevados, atrayendo capitales hacia EE.UU. y reduciendo el flujo de inversiones hacia economías como la nuestra. Es fundamental que tanto las empresas como los consumidores adopten estrategias para mitigar el impacto del dólar. Las empresas pueden optar por el ahorro en dólares, mientras que los consumidores pueden reducir su dependencia de productos importados y optar por alternativas nacionales”.
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