Liliana González Delvalle, gerente de operaciones del Grupo Ceta, explicó que la inteligencia artificial funciona como un apoyo, no como un reemplazo del trabajo humano. “Nos ayuda a filtrar currículums, compararlos con los perfiles que buscamos y agilizar procesos que, de otra manera, consumirían mucho tiempo”, indicó. Según González Delvalle, esta funcionalidad es especialmente útil en vacancias con un alto volumen de postulaciones, donde la IA puede identificar rápidamente a los candidatos que cumplen los requisitos.
El uso de IA no se limita al análisis de currículums. También se aplica en evaluaciones de desempeño, medición del clima organizacional y procesos de capacitación. “Le damos parámetros a la IA y esta puede preparar materiales, evaluar contenidos y generar resultados que luego son utilizados por las personas en su trabajo diario”, detalló. De esta forma, la tecnología actúa como una extensión de la capacidad humana, facilitando la toma de decisiones basadas en datos.
Para González Delvalle, la interacción humana sigue siendo central. La IA no reemplaza la capacitación ni las decisiones finales, sino que permite que los profesionales dispongan de herramientas más precisas y eficientes. “Nuestro trabajo está dirigido totalmente hacia personas y organizaciones. La IA es un recurso que los equipos utilizan para aplicar en su labor cotidiana”, sostuvo.
El proceso de selección de personal ilustra claramente esta colaboración. En un ejemplo compartido, una vacante con 100 postulaciones puede requerir horas de revisión manual. Con la IA, la evaluación inicial se completa en minutos, identificando candidatos que cumplen con los parámetros definidos, desde formación hasta ubicación geográfica. Esto libera tiempo para que los reclutadores se concentren en la entrevista y la interacción humana, aspectos donde la inteligencia emocional es clave.
González Delvalle también mencionó que, aunque actualmente no aplican IA en entrevistas directas, existen experiencias regionales que lo hacen. La inteligencia artificial puede formular preguntas que simulan situaciones laborales y evaluar respuestas, detectando si el candidato demuestra dominio real del cargo. “Se puede casi humanizar la IA para entender cómo la persona actúa y tomar decisiones informadas sobre su adecuación al perfil”, señaló.
El nivel de efectividad de esta metodología, según la gerente, es alto. “La IA es 100% efectiva cuando se le proporciona la información correcta. Por supuesto, siempre existe un margen de error, pero con parámetros precisos, su capacidad de análisis resulta muy certera”. Esta eficiencia convierte a la inteligencia artificial en una herramienta estratégica para empresas que buscan optimizar la gestión de talento en un entorno competitivo.
Finalmente, el Grupo Ceta proyecta seguir ampliando el uso de la IA en diferentes áreas, desde la integración de nuevos empleados hasta la definición de estrategias de desarrollo interno. La tendencia demuestra que la inteligencia artificial se consolida como un aliado indispensable en recursos humanos, transformando procesos tradicionales y potenciando la capacidad de las organizaciones para adaptarse a un entorno cada vez más digital.
Tu opinión enriquece este artículo: