Obras con peso de exportación: CIE abre sus puertas y demuestra por qué Paraguay puede competir en las grandes ligas industriales

(Por MV) A fines de los años 70, mientras la represa de Itaipú comenzaba a tomar forma, Paraguay se enfrentaba a un reto: integrar a su incipiente industria en un proyecto de gran escala. Fue en ese contexto que nació CIE, firma que supo aprovechar esa oportunidad y posteriormente proyectarse a gran escala en sectores como energía, transporte, infraestructura e industria.

Lo que comenzó como una iniciativa para cumplir con el cupo de participación nacional en la construcción de Itaipú terminó por consolidarse como una de las empresas más relevantes del país en el ámbito de la ingeniería. A 46 años de su fundación, CIE sigue vigente, ha exportado componentes a 16 países en cuatro continentes y ha participado en numerosos proyectos tanto públicos como privados. Según su presidente, Eduardo Borgognon, la experiencia adquirida en obras como Itaipú y Yacyretá fue el punto de partida para el proceso de diversificación.

“Haber adquirido un montón de conocimientos nos permitió incursionar en otros rubros. En el año 1988 botamos la primera barcaza. También fabricamos equipos para el sector naval, barcazas y remolcadores. El 85% del comercio exterior de Paraguay entra y sale por el río; nosotros hemos fabricado poco más de 400 barcazas nuevas y remolcadores para la hidrovía Paraguay-Paraná”, explicó.

La necesidad de adaptarse a un mercado cambiante llevó a la empresa a diversificarse en múltiples áreas vinculadas a la ingeniería y la industria pesada. Actualmente, la empresa participa activamente en proyectos de generación y transmisión eléctrica —con más de 3.000 kilómetros de líneas construidas en el país— y ha ejecutado cerca de 40 subestaciones.

Buena parte de estas operaciones se llevan adelante desde su planta industrial ubicada en la ciudad de Luque, donde se diseñan y fabrican componentes de alta complejidad técnica. La compañía también produce estructuras metálicas, tanques, cañerías y soportes para equipos industriales, además de encargarse del montaje electromecánico completo: desde la instalación física hasta los sistemas eléctricos y de control. Esta capacidad le ha permitido asumir proyectos tanto locales como internacionales.

Borgognon explicó que esto se sostiene sobre una política firme de capacitación técnica. Con escuelas propias de soldadura y montaje, CIE apuesta al desarrollo de su capital humano como un pilar fundamental para su sostenibilidad.

“Tenemos un staff de cerca de 100 ingenieros; la antigüedad promedio de nuestro staff de supervisores es de aproximadamente 17-18 años. Valoramos mucho la capacitación de nuestros colaboradores. No hay en el mercado gente capacitada que podamos contratar; el costo del liderazgo nos obliga a invertir mucho en capacitación y en retención de funcionarios”, remarcó.

Acompañar a las inversiones y a la industria

Paraguay se posiciona hoy como un destino atractivo para inversiones y la instalación de nuevas industrias, lo que vuelve crucial el desarrollo de infraestructura técnica y la capacidad de ejecución local. La compañía busca acompañar ese proceso como un aliado estratégico, aportando experiencia, tecnología y mano de obra calificada para facilitar la implementación y operación de proyectos industriales en el país.

En el marco de la entrega de los componentes fabricados por CIE para el sistema de regulación de potencia de seis turbinas de la central hidroeléctrica Yacyretá, la empresa abrirá las puertas de su planta industrial en Luque. La actividad se desarrollará a las 9:00 y estará dirigida a distintos públicos en fechas específicas: el 25 de junio se recibirá a autoridades del Gobierno; el 26, a empresas, gremios e instituciones financieras; el 27, al cuerpo diplomático; y el 28, a estudiantes de ingeniería. El encuentro tendrá lugar en la planta industrial del CIE, ubicada en Campo Vía esquina Los Arbolitos, en Luque.

El objetivo es mostrar de cerca el trabajo realizado y visibilizar el potencial de la industria nacional. Los componentes, desarrollados íntegramente en Paraguay, suman unas 450 toneladas y requieren niveles de precisión equivalentes a los de un reloj, con tolerancias de apenas una décima de milímetro. “Es como fabricar el mecanismo de un reloj, pero del tamaño de 450 autos”, ilustró Borgognon, destacando que este proyecto representa un hito para la ingeniería paraguaya y demuestra que es posible ejecutar obras de alta complejidad sin recurrir a proveedores del exterior.

“Mucho va a ocurrir en el Paraguay probablemente en los próximos 3, 5, 10 años, y cuando hablamos de industria siempre es a mediano/largo plazo. Lo que venimos sembrando en estos 46 años lo vamos a seguir cosechando; seguiremos invirtiendo en nuestra gente y en nuevas máquinas”, resaltó.

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