¿Qué pasaría si tu boda se convierte en una película? Hay una diferencia enorme entre recordar y volver a vivir. Esa diferencia es, precisamente, la que Israel Núñez y su equipo decidieron convertir en un negocio, en un concepto y en una experiencia que esta semana llegó a una de las salas principales de Cinemark Asunción.
Bajo el Velo no es una productora de videos de bodas. O al menos, no en el sentido tradicional del término. Es una propuesta cinematográfica completa que toma los momentos más importantes de una pareja y los transforma en algo que podría perfectamente proyectarse en cualquier festival de cine del mundo, y esta vez, lo hicieron en una sala de verdad, con butacas, pantalla gigante y hasta 150 invitados presentes.
"Las parejas no solo querían recordar lo que pasó, sino cómo se sintió ese día", explicó Núñez. "Esa emoción, esa intensidad, muchas veces se pierde en los formatos tradicionales. Ahí nace Bajo el Velo”. No hubo una sola historia que disparó el concepto, sino muchas. Con el tiempo, el equipo fue notando un patrón: los novios veían sus videos de boda una o dos veces, los guardaban en un disco rígido y ahí quedaban. La pregunta que se hicieron fue tan simple como poderosa: ¿qué pasaría si esos recuerdos merecieran la misma atención que una película?
La respuesta fue construir una metodología propia, una que incluye dirección narrativa, filmación con equipos de nivel cinematográfico, dirección emocional durante el rodaje y una postproducción con color y sonido de cine. En algunos casos, el proceso arranca incluso antes del gran día, con una experiencia llamada "Antes del Sí" que captura la historia de la pareja en los momentos previos a la boda.
Cinemark Asunción fue el escenario de una presentación pensada para parejas, clientes y personas que valoran lo emocional y lo cinematográfico. “Una experiencia curada para quienes realmente conectan con este concepto”, dijo Núñez.
“Mostramos cómo una historia puede sentirse completamente distinta cuando se vive en una pantalla de cine." El objetivo que tiene Núñez para cada pareja que salga de la sala es ambicioso y, a la vez, profundamente humano. "Queremos que no solo recuerden su boda, sino que vuelvan a vivirla. Que se emocionen, que se reconecten con lo que sintieron ese día. Si logramos que por un momento se olviden de todo y simplemente sientan, entonces hicimos bien nuestro trabajo”, comentó.
Un sueño que mira hacia toda la región
Bajo el Velo nació en Paraguay, pero Israel Núñez tiene claro que el concepto no tiene fronteras. La meta a mediano plazo es expandirse a Argentina y Brasil, y posicionarse como una marca internacional que redefine el estándar de cómo se producen y se viven los recuerdos de bodas. "Queremos que Bajo el Velo no sea solo una productora, sino un nuevo estándar en cómo se viven los recuerdos", concluyó.
Tu opinión enriquece este artículo: