Restrepo estará en Paraguay el próximo 3 de septiembre para participar del Taller Regional sobre Derechos de Autor, Inteligencia Artificial y Piratería. En conversación con InfoNegocios, analizó cómo la tecnología fue modificando no solo la manera de escuchar música, sino también la forma de descubrir artistas, invertir en talento y construir carreras.
“La llegada del streaming transformó por completo la industria de la música”, explica Restrepo al repasar uno de los cambios más profundos que atravesó el sector.
El negocio pasó de estar concentrado en la venta de productos físicos como vinilos, casetes y CD, y posteriormente en las descargas digitales, a un modelo basado principalmente en el acceso. Hoy, millones de personas pueden escuchar catálogos prácticamente ilimitados desde cualquier lugar, mientras los artistas pueden encontrar audiencias mucho más allá de sus mercados de origen.
El impacto también fue económico. Según los datos compartidos por Restrepo, el streaming representa el 89% de los ingresos por música grabada en América Latina, mientras que en 2025 las ventas de música a través de plataformas de streaming crecieron 8,8% a nivel global. Además, existen actualmente 837 millones de cuentas pagas de streaming en el mundo.
Una canción paraguaya puede cruzar fronteras
Esta transformación abrió una oportunidad especialmente interesante para los mercados más pequeños. Para Restrepo, el tamaño de un país ya no determina necesariamente hasta dónde puede llegar un artista.
Una canción producida en Paraguay puede encontrar oyentes en otros mercados prácticamente desde el momento de su lanzamiento. Sin embargo, llegar a esas audiencias y convertirlas en ingresos requiere mucho más que simplemente subir una canción a una plataforma.
La ejecutiva señala que también es necesario fortalecer el ecosistema musical: marketing, promoción, desarrollo de marca, compositores, productores y los demás actores que forman parte de la cadena productiva.
La región ya está demostrando ese potencial. América Latina lleva 16 años consecutivos de crecimiento y, en 2025, sus ventas de música aumentaron 17,1%, frente al 6,4% registrado a nivel global. Brasil y México, además, ya forman parte del top 10 de los mercados musicales más importantes del mundo.
El crecimiento también está acompañado por una mayor presencia internacional de artistas latinoamericanos. Shakira, Bad Bunny, Karol G, Bizarrap y otros exponentes lograron posicionarse en los rankings globales, mientras el español dejó de ser una barrera para llegar a nuevas audiencias.
¿Y cuánto recibe un artista por un stream?
Detrás de cada reproducción también existe un modelo de distribución de ingresos. Restrepo explica que el dinero que reciben las plataformas por suscripciones y publicidad forma un fondo que luego se distribuye entre los titulares de derechos de las canciones, una vez descontados los costos de operación.
No existe una tarifa única por cada reproducción. El valor depende, entre otros factores, del precio de la suscripción en cada país, del tipo de usuario y de los contratos establecidos con las plataformas.
En definitiva, son las preferencias del público las que terminan determinando qué canciones reciben mayores regalías, a través del volumen de reproducciones que generan.
La inteligencia artificial cambia nuevamente las reglas
Después del streaming, la industria tiene ahora otro desafío tecnológico sobre la mesa: la inteligencia artificial generativa.
Restrepo aclara que la industria musical no está en contra de esta tecnología. Por el contrario, reconoce que puede ser una herramienta para facilitar procesos creativos y de producción, y respeta las decisiones de los artistas que deciden incorporarla en su trabajo.
El problema aparece cuando la IA permite generar cantidades enormes de grabaciones que terminan inundando las plataformas y compitiendo con producciones realizadas por equipos profesionales.
Esto plantea nuevas preguntas sobre derechos de autor y derechos conexos, pero también sobre el valor económico de la música creada por personas. Para Restrepo, la respuesta debe pasar por reglas que permitan aprovechar la tecnología sin dejar desprotegidos a quienes participan de la cadena musical.
“Pensamos que la inteligencia artificial debe estar al servicio de la humanidad y no al contrario”, sostiene.
Y el futuro del negocio parece ir todavía más allá de las canciones. Restrepo anticipa una industria cada vez más conectada con los datos y directamente con los fanáticos, en la que conocer sus preferencias, características y ubicación permitirá tomar decisiones para construir comunidades alrededor de los artistas.
A esto se suman los conciertos, videojuegos y experiencias digitales, que amplían las posibilidades de monetización y hacen que la carrera de un músico ya no dependa exclusivamente de una canción.
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