La idea nació del programador independiente Sebastian Seidel, conocido en internet como NineToFiveDude. fue lanzado en junio de 2026 y logró miles de descargas durante sus primeras 24 horas, sin invertir un solo dólar en publicidad. El éxito fue tan rápido que la aplicación debió ser retirada temporalmente de Google Play para corregir errores detectados por la propia comunidad de jugadores.
La propuesta recuerda inevitablemente a Pokémon GO, lanzado el 6 de julio de 2016 por Niantic, en colaboración con Nintendo y The Pokémon Company, que revolucionó el mercado de los videojuegos móviles mediante la realidad aumentada. Sin embargo, mientras aquel invitaba a capturar criaturas ficticias, CatchCat reemplaza los personajes digitales por protagonistas muy reales: los gatos que viven en las calles.
El usuario activa la cámara de su teléfono, encuentra un gato, le toma una fotografía y la aplicación identifica al animal mediante inteligencia artificial. En cuestión de segundos, ese felino se transforma en una carta digital con características propias.
Cada carta posee un nivel de rareza, una tribu, estadísticas de combate y distintos atributos generados automáticamente por IA, lo que convierte a cada gato en una pieza única dentro de la colección del jugador.
Una vez registrado el gato, otros usuarios que se encuentren cerca podrán visualizar ese avistamiento en el mapa del juego y participar en un minijuego para intentar capturar una representación virtual del mismo animal. De esta manera, cada gato fotografiado pasa a formar parte de una comunidad compartida entre jugadores.
La dinámica mezcla exploración urbana, geolocalización y coleccionismo, elementos que fueron fundamentales para el éxito de Pokémon GO hace diez años, aunque con un enfoque mucho más cotidiano y espontáneo.
El atractivo del videojuego radica precisamente en esa simplicidad. No existen monstruos fantásticos ni criaturas diseñadas por artistas. Los protagonistas son los gatos que cualquier persona puede encontrar durante un paseo por el barrio, descansando sobre una vereda, trepando un muro o durmiendo frente a una tienda.
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