Según Nicolás Paredes, vicepresidente de la Cámara de Cannabis Industrial del Paraguay, la nueva reglamentación representa “un avance muy importante” para el sector, ya que otorga mayores facultades tanto a los médicos como a los pacientes. “Antes el sistema era muy restrictivo y pocos profesionales podían prescribir cannabis medicinal. Hoy, un médico de cualquier especialidad puede hacerlo, siempre que considere que el tratamiento es adecuado para el paciente”, señaló en conversación con nuestro medio.
La resolución habilita la prescripción de productos medicinales derivados de la marihuana —incluidos aquellos con alto contenido de THC— bajo receta médica cuadruplicada y estricta supervisión del Estado. Estos productos solo podrán comercializarse en farmacias y dispensarios autorizados por Dinavisa, quedando excluida cualquier otra forma de venta. El objetivo es garantizar la trazabilidad, la seguridad del paciente y el control del circuito de comercialización.
Paredes remarcó que esta actualización no implica una liberalización del consumo ni la posibilidad de cultivo doméstico. “No significa que una persona pueda plantar marihuana en su casa alegando uso medicinal. Todo el proceso está regulado: desde la semilla y la producción agrícola, hasta la industrialización en laboratorios y la venta en farmacias”, aclaró. En ese sentido, intervienen múltiples instituciones públicas como Senave, Senad, el Ministerio de Salud y la propia Dinavisa.
Actualmente, el mercado local de cannabis medicinal es incipiente. De acuerdo con estimaciones del sector, en Paraguay no se comercializan más de cinco productos medicinales bajo prescripción médica. Con la nueva reglamentación, se espera un aumento significativo de la oferta y, a partir de allí, la posibilidad de comenzar a medir la demanda, los tipos de patologías tratadas y el volumen de recetas emitidas. “Este es un nuevo punto de partida para el segmento de marihuana medicinal”, sostuvo Paredes.
Un dato relevante es que Paraguay cuenta con capacidad productiva local para abastecer este mercado. El país ya dispone de materia prima registrada y autorizada, lo que permitirá procesar y elaborar medicamentos en territorio nacional, sin necesidad de importar productos terminados. Esto abre oportunidades tanto para la industria farmacéutica como para el eslabón agrícola e industrial del cannabis.
En cuanto a la estructura empresarial, hoy existen unas 15 compañías que cuentan con licencia medicinal en Paraguay, aunque no todas están en condiciones de cumplir con los requisitos técnicos y sanitarios que exige la nueva reglamentación. Según Paredes, al menos uno o dos laboratorios ya se encuentran en proceso de adecuación para iniciar la comercialización de productos bajo este nuevo esquema. “No todas las empresas podrán avanzar de inmediato, pero es esperable que más actores se sumen a medida que el mercado crezca”, indicó.
Respecto a los precios, desde la Cámara descartan escenarios de monopolio u oligopolio. “Los precios se van a fijar en base a costos, similares a los que ya existen en el mercado. No hablamos de valores elevados que perjudiquen al paciente”, afirmó el dirigente.
La tendencia internacional respalda este camino. Países como Estados Unidos, Canadá y Alemania avanzaron de forma gradual en la regulación del cannabis medicinal, combinando apertura controlada con fuertes sistemas de fiscalización. En ese contexto, Paraguay aparece bien posicionado. “Estamos entre los países con mayores proyecciones de crecimiento en este rubro. Esta noticia no solo tendrá impacto local, sino que también va a llamar la atención a nivel internacional”, concluyó Paredes.
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