Lácteos La Fortuna continúa posicionándose como uno de los actores relevantes en la cadena láctea nacional, con un volumen de acopio que hoy oscila entre 120.000 y 130.000 litros de leche por día. La firma, que opera desde hace aproximadamente 18 años, tiene su planta en J. Eulogio Estigarribia (Campo 9), desde donde articula una red de más de 500 productores distribuidos en Alto Paraná, Caaguazú, Caazapá y Villarrica.
Durante su participación en Innovar 2026, la empresa presentó su portafolio completo de productos, que incluye leche entera, descremada y semidescremada, yogures (incluyendo opciones sin lactosa), queso, dulce de leche y crema de leche, apuntando tanto a productores como al consumidor final.
Sin embargo, el contexto productivo de este año no es el más favorable. Desde la firma reconocen que 2026 está marcado por una menor disponibilidad de materia prima, principalmente como consecuencia de la sequía. Este fenómeno afectó la producción de alimentos para el ganado, especialmente el maíz, lo que repercute directamente en la capacidad de los tambos para sostener niveles óptimos de producción.
“El escenario está más complicado por la sequía. Muchos productores perdieron hectáreas de maíz y eso impacta en la alimentación de las vacas”, explicó Atilio Viveros, representante de la empresa, en entrevista con InfoNegocios al referirse a la coyuntura actual.
A este factor se suma el impacto de las altas temperaturas, que también inciden en la productividad del rodeo lechero. Según detallaron, el calor reduce el rendimiento de los animales, lo que genera una menor oferta de leche en determinados periodos del año. No obstante, con la transición hacia condiciones climáticas más favorables, la expectativa es que la producción se recupere progresivamente en los próximos meses.
Pese a este escenario, La Fortuna mantiene una estrategia de crecimiento clara. Actualmente, su capacidad operativa está lejos del techo proyectado: la meta de la empresa es alcanzar los 300.000 litros diarios, más del doble del volumen actual, lo que implicará un fuerte impulso en la captación de materia prima y en la ampliación de su estructura industrial.
En paralelo, la compañía avanza en la diversificación de su portafolio. Entre las principales novedades para este año se destaca la incorporación de una nueva línea de productos: queso rallado, cuya producción ya se encuentra en etapa de preparación con la instalación de maquinaria específica. La intención es lanzar este producto al mercado dentro de 2026, ampliando así su presencia en el segmento de valor agregado.
Este movimiento responde a una lógica cada vez más presente en la industria láctea: la necesidad de evolucionar desde el acopio y la producción primaria hacia productos con mayor nivel de procesamiento, que permitan mejorar márgenes y consolidar la competitividad.
En ese sentido, La Fortuna no solo apuesta a crecer en volumen, sino también a fortalecer su posicionamiento en el mercado con una oferta más diversificada. El desafío inmediato, sin embargo, sigue siendo el mismo para toda la cadena: recuperar la estabilidad productiva en un contexto climático incierto.
Si las condiciones acompañan, la empresa confía en que podrá retomar su senda de expansión y avanzar hacia su objetivo de duplicar su capacidad en los próximos años.
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