Ortigoza sostuvo que ambas fechas cumplen objetivos distintos, pero complementarios. Por un lado, el Día Mundial de la Donación de Leche Humana busca sensibilizar a las madres lactantes para que donen el excedente de leche, permitiendo que bebés internados o prematuros accedan a este alimento vital. Por otro, el Día Mundial de Protección de la Lactancia Materna pone el foco en denunciar cómo la publicidad indiscriminada y poco ética de sucedáneos de leche materna afecta la práctica del amamantamiento y provoca su declive.
La doctora señaló una situación frecuente y emocionalmente compleja: madres que pierden a sus bebés durante el parto o poco después, pero continúan produciendo leche. Según explicó, el cuerpo ya se preparó para la lactancia y mantiene la producción, por lo que estas mujeres también pueden convertirse en donantes. “Ellas pueden donar leche y eso se puede utilizar pasteurizando, pasando esa leche por un proceso bioquímico para que otro niño pueda recibirla”, afirmó.
Sin embargo, Ortigoza aclaró que no toda leche sirve para cualquier etapa del bebé. La leche materna cambia con el tiempo y se adapta al crecimiento del niño. Detalló que los primeros días la madre produce calostro, luego leche de transición y, después de aproximadamente dos semanas, leche madura. Esta evolución nutricional permite que el bebé reciba exactamente lo que necesita en cada fase de su desarrollo.
En ese sentido, explicó que una madre que ya destetó puede seguir produciendo leche por un tiempo, aunque con características diferentes. “Empieza a disminuir la producción a los 40 días del destete”, indicó, y agregó que esa leche ya no se ajusta a los requerimientos de un recién nacido internado, que suele ser el principal receptor de leche donada en el sistema sanitario.
La encargada del departamento remarcó que el objetivo principal siempre debe ser que el bebé reciba la leche de su propia madre. Afirmó que la leche donada funciona como un apoyo temporal en situaciones especiales, como en casos de prematuros o recién nacidos hospitalizados. También explicó que la leche donada pierde parte de sus propiedades durante el proceso de pasteurización, ya que se destruyen algunas células, hormonas y componentes biológicos.
Ortigoza señaló que Paraguay no cuenta con un promedio fijo de donantes, ya que la mayoría proviene del entorno hospitalario. Es decir, madres con bebés internados que producen más leche de la que su hijo consume y deciden donar el excedente. En cambio, indicó que existen menos donantes externas debido al esfuerzo que implica cumplir con los protocolos sanitarios y sostener una rutina adecuada de extracción y conservación.
La doctora aclaró que no cualquier madre puede donar leche humana, ya que debe cumplir condiciones estrictas. Explicó que la donante debe llevar una vida saludable, no consumir alcohol ni medicamentos incompatibles y no presentar enfermedades transmisibles. Además, debe completar un formulario y presentar estudios laboratoriales actualizados, como pruebas de VIH y otros controles. Luego, la leche pasa por análisis bioquímicos para medir su acidez y su carga bacteriana antes de decidir si se pasteuriza o no.
En esa misma línea, Ortigoza advirtió sobre los riesgos de la lactancia cruzada, una práctica en la que una madre amamanta a un bebé que no es suyo o comparte leche sin controles sanitarios. La especialista indicó que esta acción puede transmitir enfermedades si no existe un proceso seguro de pasteurización y supervisión médica. Para ella, la única forma responsable de que un bebé reciba leche de otra madre es mediante leche donada y procesada por los canales oficiales.
Al referirse a la leche de fórmula, Ortigoza sostuvo que ocupa el tercer lugar en la escala de alimentación recomendada. Primero se ubica la leche de la propia madre, luego la leche humana donada y finalmente la fórmula. “La fórmula es leche de vaca”, subrayó, y explicó que, aunque se adapta industrialmente para que el bebé la tolere, no ofrece defensas naturales ni componentes vivos como enzimas, hormonas o células humanas.
Para cerrar, la representante del MSPBS destacó que la donación debe entenderse como un acto solidario, pero también como una acción especializada y temporal. Según expresó, su finalidad principal consiste en acompañar a recién nacidos vulnerables mientras no pueden recibir leche directamente de su madre. “Lo que nosotros queremos es que todos los bebés sean amamantados”, enfatizó, al remarcar que el acto de succión no solo alimenta, sino que fortalece el vínculo madre-hijo y estimula el neurodesarrollo.
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